Las autoridades indonesias elevaron este miércoles a 1.407 la cifra de víctimas mortales que causó el terremoto de magnitud 7,5 y el posterior tsunami que golpearon la isla de Célebes el 28 de septiembre.

Palu, la capital de la provincia de Célebes Central y con una población de unos 350.000 habitantes, tiene la mayoría de las víctimas mortales, 1.177; seguida del distrito de Dongalla, con 153; Sigi, con 63; y Parigi Mutong, con 12.

Creemos que la cifra seguirá aumentando“, dijo el portavoz de la Agencia Nacional de Gestión de Desastres (BNPB), Sutopo Purwo Nugroho, en rueda de prensa en Yakarta televisada.

El número de heridos graves que se encuentran ingresados en distintos hospitales ha subido a 2.549 y el de desaparecidos, que la víspera no llegaba al centenar, ha pasado a 114.

Además, las autoridades atienden a 70.821 personas en 141 centros de evacuados y el registro de casas derruidas o dañadas está en 65.733.

Sutopo señalo que 29 países y cuatro organizaciones internacionales han ofrecido asistencia, y la BNPB ha aceptado la oferta de 17 naciones porque responde a las necesidades que tienen en estos momentos y que se centran en transporte, generadores, tiendas de campaña y tratamiento de agua.

En este sentido, Indonesia ha dado luz verde a los aviones de transporte C-130 Hercules ofrecidos por Estados Unidos (1), Corea del Sur (2), Japón (2 y un helicóptero Mi-17) y Singapur (2) y ha establecido como lugar de llegada para estos aparatos el puerto de Balikpapan, situado en el Borneó indonesio y a unos 340 kilómetros de distancia de Palu.

El portavoz indonesio manifestó que, de acuerdo al Ministerio de Salud, ha dejado de ser una prioridad personal médico, medicinas y hospitales de campaña.

La catástrofe comenzó el pasado viernes con un terremoto de magnitud 6,1 que causó un muerto y 20 heridos seguido, tres horas después, del seísmo de 7,5 y el tsunami.

Sutopo indicó este miércoles en la citada rueda de prensa que el 63 por ciento de los indonesios en la región de Célebes afectada por le terremoto y el tsunami no escucharon las sirenas de alerta de olas gigantes.

El portavoz de la BNPB añadió que en Indonesia el 71 por ciento de la población nunca ha hecho un simulacro de respuesta a desastres.

En 2004, un potente terremoto de entre 9,1 y 9,3 grados en aguas de la isla indonesia de Sumatra generó un tsunami que causó unos 280.000 muertos en una docena de países bañados por el océano Índico, la mayoría en Indonesia.

Indonesia se asienta sobre el llamado “Anillo de Fuego del Pacífico”, un área de gran actividad sísmica y volcánica sacudida por unos 7.000 temblores al año, la mayoría moderados.

Ayuda de Australia

Los socorristas no tienen maquinaria suficiente y su labor se complica por las carreteras cortadas y los daños en las infraestructuras.

El ejército indonesio dirige las labores de rescate pero, tras el llamado del presidente, Joko Widobo, las oenegés internacionales también desplegaron equipos en la zona.

El martes por la noche, el Fondo central de intervención de urgencia de la ONU anunció el desbloqueo de 15 millones de dólares de ayuda.

El miércoles, Australia anunció que enviaría un equipo médico a las zonas afectadas y que desbloquearía cinco millones de dólares en ayudas.

En las calles de Palu, la desesperación de los supervivientes era patente, con muchos de ellos rebuscando entre los escombros o esperando para recibir agua, dinero o gasolina de parte de un convoy del ejército.

Y el problema de las instalaciones sanitarias es cada día más grave.

“Por todas partes, la gente quiere ir al retrete, pero no hay. Así que hay que hacer sus necesidades durante la noche, junto a la carretera”, explica Armawati Yarmin, de 50 años.

Las instalaciones portuarias de Palu, un punto de acceso crucial en esta región accidentada, también quedaron muy dañadas.

Indonesia, un archipiélago de 17.000 islas e islotes que se encuentra en el Cinturón de Fuego del Pacífico, es uno de los países del mundo más propensos a sufrir desastres naturales. AFP y EFE

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