Correr es una de las formas más populares de realizar ejercicio aeróbico. Probada fuente de salud y longevidad, sobre la que se ha investigado extensamente, vinculando el ejercicio con beneficios para la salud que van desde la reducción del riesgo de cáncer a un mejor rendimiento cognitivo.

Según un estudio realizado en 2015 por Duck-Chul Lee, profesor asociado de kinesiología en la Universidad Estatal de Iowa, realizar ejercicio moderado, un mínimo de 5 a 10 minutos por día a paso lento, se puede asociar a una reducción del 28% de mortalidad por todas las causas. De media los corredores vivieron tres años más que los no corredores, explica el autor. Además, las personas que lo practican seis años o más, parecen experimentar los mayores beneficios de longevidad.

Estudios como este seguro han contribuido a afianzar la moda del ´running` y con ello al aumento de corredores que participan en carreras y maratones.

Sin embargo, hay expertos que, desde hace tiempo, cuestionan estas prácticas.

Más fuerte y más rápido no es siempre lo mismo que más saludable, tal y como afirma James O’Keefe, médico cardiólogo y profesor clínico asociado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Missouri-Kansas City. En uno de sus estudios descubrió que, aunque correr es un baluarte contra la enfermedad y la muerte, su exceso borra esos beneficios. Este estudio concluyó que los corredores que él denomina “extenuantes”, quienes corrían más de cuatro horas a la semana a más de 11km/hr, tenían tasas de mortalidad similares a los adultos sedentarios.

Pero el estudio fue cuestionado por algunos investigadores ya que O’Keefe se basó en ritmos autoinformados, lo que podría sesgar los hallazgos según Dr. Martin Burtscher, profesor en el Instituto de Ciencias del Deporte de Austria en la Universidad de Innsbruck.

Burtscher dice que no encuentra pruebas contundentes de que la gente pueda ¨correr de más¨ y cita otro estudio reciente que no encontró disminución en los beneficios contra la mortalidad entre las personas que hicieron mucho ejercicio vigoroso. Aunque hay que tener en cuenta que el estudio que Burtscher analiza los vínculos entre la “actividad física” y la mortalidad, no solo al correr. Lo cierto es que, si se profundiza en algunas investigaciones recientes, correr en exceso puede aumentar el riesgo de algunos problemas de salud, especialmente los relacionados con el corazón.

Así, es bien aceptada por la comunidad científica la asociación del ejercicio intenso de resistencia a largo plazo con la fibrilación auricular, que es una irregularidad cardíaca que puede aumentar el riesgo de insuficiencia cardíaca y accidente cerebrovascular, según Eduard Guasch, médico investigador de salud cardíaca en la Clínica Hospitalaria de la Universidad de Barcelona, quien también afirma que aún no está claro cómo el ejercicio puede causar o contribuir al problema del corazón.

Preguntarse cuánto es demasiado sigue siendo muy debatido y depende de múltiples factores, por lo que aunque correr es bueno, incluso en pequeñas dosis, puede haber algunos riesgos asociados en el caso de un entrenamiento intensivo.

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