Ruben castillo, es venezolano. Nació en Yaracuy y tiene 51 años de edad. Pero el pasado 19 de septiembre se vio obligado a abandonar su casa, su familia, su trabajo y su tierra; debido a la grave crisis económica que enfrenta Venezuela.

Castillo partió de su natal Yaracuy con dirección San Antonio del Táchira, con el fin de poder ayudar a su familia desde el otro lado de la frontera. “Mi hermano de crianza me facilitó un dinero, que yo no tenia, y con eso compre un pasaje hasta San Antonio del Táchira”, señaló al diario colombiano El Tiempo, por lo que destacó que cuando aterrizó en la entidad andina se dio cuenta de que en su cuenta bancaria solo contaba con 40 bolívares soberanos (4.000.000 BsF), “de modo, que de nada valía comprar pesos ya que lo que yo cargaba erán al rededor de 2 mil pesos”.

Agregó que la decisión de abandonar el hogar es sumamente complicada para todos los venezolanos. “Muchos no queremos abandonar nuestro país. Es imposible. Quién quiere dejar a su madre ¿Usted la dejaría?”, expresó.

Apuntó que caminó desde la frontera venezolana, atravesó Cúcuta, y les decía a todo el que le preguntaba, “tengo que seguir caminando, ya que no se cuando voy a llegar. Pero lo cierto es que tengo que llegar”.

Destacó que el el camino conoció a “un ángel”, una persona que le dio un poco de comida y 5 mil pesos para transporte, sin embargo, Castillo confesó no haberlos gastados para enviarlos a Venezuela para la manutención de sus hijos. “Los voy a guardar para mandárselo a mis hijos” dijo con lagrimas en los ojos.

Agregó que fue un momento difícil atravesar el páramo de Berlin, donde alrededor de 20 o 30 venezolanos han fallecido por el frío inclemente de la cordillera, “ya tenia ampollas de sangre en los pies -señaló Castillo entre suspiros- lo que hacia era pensar en mis hijos ¿Qué estarán haciendo? ¿Qué pensará mi madre?”.

Ruben Castillo es otro de los cientos de venezolanos que han sido atendidos en un hogar en el paso de Ipiales en el departamento de Nariño, a pocos metros de la frontera con Ecuador.

Este yaracuyano se encuentra, actualmente, de manera ilegal en Colombia, no obstante aseguró estar muy agradecido con el gobierno de Nueva granada por permitirles quedarse en su territorio. Sin embargo, el continuará su travesía rumbo a Perú “Nosotros firmamos con el gobierno un colombiano un compromiso de no regresar (…) son más que las personas nos han tratado bien que los que nos maltratan”.

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