Un gran grupo de colombianos ha regresado a su país de origen a causa de la grave crisis económica, política y social que atraviesa Venezuela.

Según reseñó Infobae, Ana Teresa Castillo fue una de los 400 mil colombianos que cruzaron la frontera hacia Venezuela para “salvar sus vidas” de los conflictos que habían en su país entre los 2000 y 2012.

Sin embargo, la historia ha tenido un revés puesto que esta colombiana regresó a su nación por la grave situación en la que está Venezuela. “Todos éramos familias campesinas, que por alguna razón estábamos conectados“, resaltó.

Reveló que en la zona donde vivía nadie era rico, pero tampoco pobre. “Primero veíamos gente uniformada, ni sabíamos quiénes eran, pero no se prestó mucha atención antes de que empezaran las confrontaciones“, destacó.

Dijo que al llegar los distintos grupos armados, los civiles eran acusados de “ayudar a uno o al otro“, tal cual ocurrió con la madre de Ana que dio unos productos de su cultivo, al ser obligada por el miedo de que fuese atacada, y la amenazaron de muerte.

La mujer iba a ser vendida por sus padres cuando tenía 15 años a un hombre de 55 años, pero se fugó con quien fue su primer esposo, de 28 años. Pasó muchas necesidades y fue víctima de agresión.

Ahí comenzó mi suplicio. Al irme Rafael se volvió agresivo, una vez me tiró contra la pared cogiéndome del pelo. Perdí un niño de 8 meses. Y finalmente me separé”, contó.

Tras pasar por varias aterradoras situaciones en Colombia, decidió emigrar a Venezuela. Llegó al estado Táchira, en donde empezó a surgir nuevamente.  “Vendía 200 tamales cada día. Los fines de semana viajaba de pueblo en pueblo vendiendo ropa. Así fui haciéndome a mis cositas, y me dieron una casita cuando tuve el status de refugiada”.

Tras la debacle en Venezuela, regresó a Colombia y ahora ofrece ayuda a 4.000 familias colombianas que regresaron a causa de la deportación, así como por la crisis humanitaria. Además, colabora con 500 venezolanos que están en la misma situación.

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