En lo que va de año se han revelado al menos una decena de casos de abusos sexuales por parte de profesores a alumnos en los Estados Unidos, no obstante, ninguno ha sido tan polémico y perturbador como el caso de Mary Kay Letourneau y Vili Fualaau, una historia que data del año 1997 y sigue marcando un punto en la historia, 21 años después.

Ella tenía 34 años, y él 12 cuando todo empezó como una “apuesta” entre el pequeño y un primo. “Recuerdo que ella era muy bonita”, comentó el hombre que ahora tiene 35 años de edad, durante una entrevista al Canal 7 en el programa Sunday Night.

“Creo que lo hice más por presumir delante de un primo mío, apostando porque alardeábamos con lo de las muchachas cuando éramos jóvenes. Así que acepté la apuesta y empecé a buscarla”, recordó.

Después de acercarse y comenzar una relación con la mujer, él cuenta como olvidó que se trataba solamente de una apuesta, y así fueron pasando los días hasta que el esposo de Mary se enteró de lo que sucedía.

Nacida el 30 de enero de 1962 en Tustin, California, Mary Kay Letourneau estaba casada con cuatro hijos en el momento en que ella decidió tener relaciones sexuales con su alumno de sexto grado, según lo reseñado por Infobae, por lo que su entonces esposo, Steve Letourneau, empezó a tener sospechas de infidelidad y descubrió decenas de notas que ella le mandaba a Vili, por lo que al poco tiempo, la maestra fue arrestada y procesada en la corte.

La declararon culpable de dos cargos de violación de un menor y, mientras esperaba sentencia, dio a luz a la primera hija de Fualaau, la cual pasó a ser cuidada por la familia del pequeño.

En un considerado acuerdo, la fiscalía sentenció a Mary a solo seis meses de cárcel, con la condición de no volver a tener contacto alguno con el menor.

Pero no pasó mucho tiempo luego de salir de prisión antes de que un policía la sorprendiera con Faulaau mientras tenían sexo en un auto. “Yo no sabía lo que estaba haciendo entonces“, dice Faulaau en la entrevista de Sunday Night.

La mujer volvió a los tribunales y esta vez fue enjuiciada y procesada a cumplir 6 años de cárcel, entre los años 1998 y 2004, motivo por el cual, un nuevo bebé también paso a manos de la familia Fualaau.

Soona Vili, la madre del estudiante, demandó a la dirección de la escuela, acusándola de no supervisar correctamente a los profesores y de permitir la violación de un menor, solicitando a su vez una compensación para cubrir los gastos de las pequeñas, no obstante, la solicitud fue rechazada.

Al salir en 2004, la condenada le pidió a la jueza Lau que anulara la orden de restricción, y así fue, puesto que el joven, ya era un adulto.

Increíblemente y contra todo pronostico, ahora de adultos, Mary Kay Letourneau y Vili Fualaau se casaron en 2005, y empezaron a formar un hogar junto a sus dos hijas, Audrey, de 21 años, y Georgia, de 19.

En mayo del año pasado él pidió en la corte la separación legal del matrimonio, pero luego la solicitud fue retirada.

Ahora, en el programa Sunday Night, ambos revelan parte de la historia, dejando a la luz cómo ven la relación cada uno de ellos a estas alturas.

En su momento, el entrevistador le pregunta a Fualaau qué diría hoy si, como adulto de 35 años, pudiera darle algún consejo a aquel niño de 12 que era él mismo al principio de la relación.

“¡No lo hagas!”, exclama el hombre, ríe y de inmediato comenta: “Aprendí que arrepentirse no es bueno y no me arrepiento, después de tener mis dos hijas y de todo lo que he vivido. Este es mi viaje por la vida, así que tengo que vivirlo“, señaló.

Se debe tener en cuenta que su padre se casó cinco veces y él tuvo 17 hermanos y hermanas. “Yo quería que mis dos hijas tuvieran a sus padres bajo el mismo techo, algo que yo nunca tuve”, dice Fualaau, “así que lo hice por ellas”.

Más de una vez, al empezar a responder una pregunta comprometedora, la mujer quien también fue entrevistada, balbucea una o dos palabras y guardaba silencio en espera que Fualaau diga algo que lo haga parecer comprometido, situación que da a pensar una amplia gama de posibilidades de manipulación dentro de la relación.

La ex maestra asegura no haber tenido la menor idea de que estaba cometiendo un delito. “Simplemente no lo sabía,” comentó, y quienes la conocen pueden atestiguar que por su carácter nunca sería capaz de hacerlo.

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