Andrea Constand, la principal testigo en la causa contra el actor Bill Cosby leyó ante el juez una carta estremecedora en la que detalla el trauma que vivió tras el abuso sexual del que fue víctima por el actor.

En la carta de cinco páginas, que replica Infobae, Constand resume cómo era su vida antes de que ocurriera el hecho, en uno de los pasajes de esta carta de cinco páginas ella escribe:

“Bill Cosby se llevó mi espíritu hermoso, sano y joven y lo aplastó. Él se robó mi salud y vitalidad, mi esencia y mi confianza en mi misma y en otros.”

Cuando ocurrió el abuso, ella tenía 30 años. Ella era una deportista destacada.

“Era fuerte, habilidosa, tenía excelentes reflejos, agilidad y velocidad. Cuando me gradué de la escuela secundaria en Toronto estaba entre las tres mejores jugadoras de basquetbol de Canadá”, relata.

La mujer habla de su estrecha relación con su familia, en especial con sus abuelos, a quienes extrañaba inmensamente, pues ella se había ganado una beca de estudios en la Universidad de Arizona, en los EEUU. Tiempo después, sus abuelos irían a ese país para acompañarla.

Tiempo después obtendría su título de Comunicaciones en la Universidad y jugaría profesionalmente en Italia, lo cual elevó su nivel de entrenamiento. Después de ese viaje, ella optó por el puesto de Directora de Operaciones del equipo de basquetbol de la Universidad Temple University en Filadelfia. 

Era un trabajo demandante y un gran desafío que requería manejar el aspecto logístico para que otros pudieran concentrarse en entrenar al equipo para las competencias”, escribe.

Constand cuenta que ésta fue una gran experiencia para ella, pero sabía que quería dedicarse a otra de sus grandes pasiones: las artes curativas. Pero todo cambiaría para Constand una noche de enero de 2004.

Acababa de presentar mi renuncia en Temple cuando el hombre que había llegado a conocer como un mentor y amigo me drogó y asaltó sexualmente. En lugar de poder correr, saltar o hacer cualquier otra cosa física que quería, durante el asalto estaba paralizada y completamente indefensa”, relata.

A partir de ahí su vida cambió totalmente, ella no era la misma y trató de disimular por mucho tiempo que todo estaba bien, aunque su rendimiento en el equipo de basquetbol había bajado y su relación con amigos y familia no era la misma.

“Me sentía completamente sola, sin poder confiar en nadie, ni en mí misma.”

Constand cuenta que cuando el equipo no viajaba, ella debía interactuar con Bill Cosby que, en ese entonces, era uno de los miembros del consejo. Ella revela que cuando lo veía en la oficina se llenaba de temor” o cuando lo escuchaba en el teléfono sentía “como si un cuchillo le apuñalaba en las tripas”.

Ella ansiaba poder finalizar su trabajo en Temple para poder ir a Canadá con su familia y así poder estar más tranquila. Sin embargo, el dolor y la angustia se fueron con ella. 

En casa de mis padres, donde me estaba quedando hasta que me instalara, no podía hablar, comer ni socializar. En vez de sentirme menos sola porque estaba de regreso en mi casa con mi familia, me sentía más aislada que nunca.”

Después de pasar por noches sin dormir, pesadillas constantes y un estrés que no la dejaban continuar con su vida normal, Constand decide hablar con su madre y denunciar a la policía. Ese sería el inicio de un largo proceso de intimidación y de lucha porque se haga justicia, pues no solo ella fue víctima de violación. Había como 60 casos más.

Constand relata que durante ese tiempo también fue víctima de “daño psicológico, emocional e intimidación financiera” además que el equipo Cosby entabla una campaña de difamación en los medios. “Me tildaron de oportunista, estafador y una mentirosa compulsiva.”

La mujer también denuncia en su carta que el actor “hacía chistes e intentaba degradarme y reducirme, mientras sus abogados me menospreciaban y me miraban con desdén.”

Ella asegura que a causa de esa difamación ella ha sufre de estrés y ansiedad, las cuales no ha podido superar hasta el día de hoy.

“Es posible que nunca conozcamos el alcance de su doble vida como un depredador sexual pero el reino de terror que mantuvo durante décadas como un violador serial se ha terminado”, escribe.

Actualmente la mujer es soltera, nunca se casó, y trabaja como una masajista terapéutica en Nueva York.

Comments

Comments are closed.