El primer ministro japonés Shinzo Abe dijo el martes que estaba abierto a reunirse con Kim Jong Un, tras la histórica cumbre que el líder norcoreano sostuvo en junio con el presidente estadounidense Donald Trump.

Abe, quien adquirió notoriedad política apoyando una línea dura contra Pyongyang, dijo a la Asamblea General de la ONU que estaba dispuesto a “un nuevo comienzo”, empezando con una cumbre con Kim.

Pero aseguró que cualquier cumbre estaría dedicada a resolver una disputa de décadas de antigüedad sobre los secuestros de civiles japoneses, un tema profundamente emotivo para la mayor parte del público nipón y sobre el cual Abe construyó su carrera política.

“Para resolver el tema de los secuestros, también estoy preparado para romper la coraza de desconfianza mutua con Corea del Norte, emprender un nuevo comienzo y reunirme cara a cara con el presidente Kim Jong Un”, dijo Abe en su discurso ante la ONU, haciendo hincapié en que todavía no se estaba trabajando en nada.

“Pero si vamos a tener una (reunión), entonces estoy decidido a que contribuya a la resolución del tema de las abducciones”, dijo.

Corea del Norte secuestró a decenas de ciudadanos en 1970 y 1980 para entrenar a los espías del régimen en el lenguaje y la cultura japonesa.

El exprimer ministro Junichiro Koizumi viajó dos veces a Pyongyang para buscar una nueva relación con Kim Jong Il, padre del actual líder, y Corea del Norte le dijo que las víctimas de secuestro habían muerto, una postura firmemente rechazada por los familiares japoneses y activistas.

La especulación sobre una posible reunión entre Abe y Kim fue aumentando, luego de que el líder norcoreano le dijera a Trump durante la cumbre de junio en Singapur que estaba dispuesto a hablar con su archienemigo Japón.

Con el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, también cortejando a Kim, han aumentado los temores en Japón de que pueda ser excluido de cualquier resolución final respecto a Corea del Norte si se niega al diálogo.

En su propio discurso ante la ONU, Trump señaló el martes el “audaz y nuevo impulso por la paz” y saludó el coraje de Kim.

El discurso se diferenció mucho al de hace un año, cuando Trump sorprendió a los líderes en la Asamblea General al amenazar con “destruir totalmente” a Corea del Norte y calificar a Kim de “hombre cohete”.

A pesar del optimismo de Trump, muchos analistas se muestran escépticos sobre cuánto ha cambiado Corea del Norte, y afirman que el régimen ya ha realizado las pruebas necesarias para construir su programa de misiles nucleares. AFP

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