Liliana Campos, conocida en los medios como La Madame, disfruta de la buena vida en prisión en donde gozó en las fiestas de la Virgen de las Mercedes, patrona de los reclusos, en el penal de San Diego, en Cartagena.

La mujer, detenida por inducción a la prostitución, trata de personas y concierto para delinquir, es tratada como una celebridad dentro de la prisión, en donde también asesora a las candidatas de un concurso de bellezas realizado entre las reclusas, a quienes apoyó en temas de pasarela, vestuario y maquillaje.

La mujer de 42 años estaba a cargo de la red de proxenetismo más grande de Cartagena y traficaba más de 250 niñas, entre colombianas y venezolanas a quienes “ofrecía” en paseos, fiestas, plazas y hoteles.

La Madame, con ayuda de unos ciudadanos de Israel, presentaba a las menores en catálogos a los turistas, todas de barrios populares y vulnerables.

Con sus influencias les conseguía pasaportes a las menores para que ejercieran las prostitución en Miami y Las Bahamas y se le veía entrar todas las noches con las menores a fiestas en donde se escuchaba música electrónica hasta la madrugada mientras los extranjeros gastaban sus dólares en “excesos”.

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