Ford busca acelerar los planes para construir más modelos en plantas de China, en medio de la creciente guerra comercial con Washington que ha hecho que las exportaciones estadounidenses sean menos atractivas, dijo el lunes un alto ejecutivo.

Joseph Hinrichs, vicepresidente ejecutivo de Ford para operaciones globales, admitió que no veía ninguna solución fácil a la disputa comercial entre Estados Unidos y China.

El presidente estadounidense, Donald Trump, impuso el lunes aranceles adicionales sobre 200.000 millones de dólares de bienes chinos, lo que provocó rápidas represalias de Pekín sobre 60.000 millones en productos estadounidenses.

“Hace tiempo que defendemos el equilibrio y el libre comercio”, dijo Hinrichs. “Continuamos alentando tanto a la administración de Estados Unidos como al gobierno chino a resolver sus diferencias, lo que es de interés de todos”, añadió.

Pero dijo creer que “esta discusión entre Estados Unidos y China continuará por un tiempo”.

El creciente intercambio de aranceles hace que sea difícil planificar el futuro y, con impuestos de 40% sobre los vehículos exportados a China, no hay argumentos comerciales para que importen vehículos de Estados Unidos, dijo.

“China es un negocio clave para nosotros”, afirmó. “Estamos hablando de dos economías muy poderosas, así que vamos a tener que planificar en consecuencia”.

La compañía planea lanzar nuevos vehículos en China para detener su caída en ese mercado, explicó.

Hinrichs también dijo que espera que se logre un avance en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) esta semana en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York para mantener a Canadá en el acuerdo.

El ejecutivo señaló que el pacto tentativo alcanzado el mes pasado entre Estados Unidos y México podría servir como base para un acuerdo más completo que incluya a Canadá. AFP

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