Salir y tener que tomar un taxi o en tal caso un Uber, siempre genera en nosotros una cierta desconfianza y temor al tener que montarnos en el vehículo de un desconocido para que nos lleve a nuestro destino, más si tenemos que hacerlo a altas horas de la noche.

Casi siempre los viajes suelen ser buenos y tranquilos, sin embargo, en algunos casos, montarse en una de estas unidades puede convertirse en una verdadera pesadilla.

Brooke Adkins, oriunda de Florida, en EUU, narró mediante su cuenta en Twiiter como montarse en un Uber a altas horas de la noche resultó ser una de las peores experiencia de su vida.

La joven, de 19 años de edad, cuenta como luego de salir de una fiesta con sus amigas, decidió solicitar un servicio de transporte para llegar a su residencia, ya que eran aproximadamente las 3 de la madrugada.

Al montarse en la unidad, todo se veía normal, su chófer era una mujer a la que le pidió que la dejara en un complejo de apartamentos cercanos a su recinto universitario en la Universidad Estatal de Florida.

No obstante, Adkins cuenta como luego de unos minutos, la conductora comenzó a hacerle pedidos y comentarios “extraños”.

Al principio tanto la pasajera como la chófer escuchaban música de manera tranquila, pero tras pasar a un agente policial que las detuvo momentáneamente para chequear el vehículo, la situación se puso bastante incomoda.

En cada parada de semáforo la usuaria de Uber le pidió que la dejara bajar, sin embargo, la mujer bloqueó las puertas, diciéndole que no podía salir hasta que la llevara al hospital.

La adolescente asegura que en ningún momento había pedido que la llevaran a un hospital, y que además, el viaje se había vuelto realmente largo y pesado con el pasar de los minutos.

Desesperada y asustada, la estudiante decidió bajar la ventanilla y dejó presionado el botón para evitar que su secuestradora la cerrara, y pese a que el vehículo estaba en movimiento, saltó al pavimento y corrió al estacionamiento de una farmacia donde permaneció acompañada hasta que llegaran los agentes, apunta el acta judicial.

La joven universitaria sufrió heridas leves y quedó ensangrentada en las rodillas, los pies y las manos.

La conductora de 30 años de edad, fue arrestada esta semana e imputada por secuestro para cometer un delito grave y detención ilegal, motivo por el cual, según lo reseñado por El Nuevo Herald, se encuentra en la Cárcel del Condado Leon, donde su fianza se cifró en $7,500.

“Estoy tan agradecida de haber salido bien, pero saltar por la ventanilla de un auto en movimiento y correr en busca de ayuda tiene que ser lo más aterrador que he pasado. Quiero que las chicas se den cuenta de que esto sucede y de que estén a salvo, siempre”, agregó la víctima en su cuenta de Twitter.

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