Se acabó el sufrimiento en el gimnasio. No más horas corriendo en una caminadora o rodando en una bicicleta. Para estar en forma, no hay necesidad de exigir al cuerpo más de sus límites, ya que lastimas tantos los músculos como las articulaciones en un intento de emular a los deportistas de alto rendimiento.

Cada vez más expertos son los que abogan por olvidar los entrenamientos extenuantes, especialmente a partir de cierta edad, por lo que aseguran que hay que enfocarse en rutinas más suaves, ya que además de ayudar a llegar al peso ideal, sirven para conseguir el tono muscular necesario para desempeñar las tareas de la vida cotidiana.

No se trata forzar al cuerpo para esculpir un abdomen perfecto o romper récords deportivos, se trata de aprovechar al máximo todos los beneficios que nos aporta el deporte como herramienta para prevenir la aparición de diferentes tipos de patología como la diabetes, el colesterol, las cardiopatía, la depresión o distintos tipos de cáncer.

Una de las defensoras de esta forma más serena y mucho menos forzosas de entrenar es I-Min Lee, quien profesora en la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard EEUU.

Todas ellas tiene un nexo común: Se trata de disciplinas de intensidad moderada con un impacto nulo o mínimo, para nuestras articulaciones. Su objetivo principal no es otro que el de mantenernos ágiles, fuertes, resistentes, y flexibles sin ser cometidos a un estrés físico que no necesitan ni el cuerpo ni la mente, ya que tiene suficiente con lidiar con las exigencias del día a día.

Oxidación

Según reseña El Mundo, a pesar de que pruebas tan duras como correr un maratón, se haya convertido en la ambición de las personas que se encuentran llegando a los 40 y a los 50, lo más responsable es empezar a hacer deporte de otra manera.

Puede que el cuerpo nos exija más. Sin embargo, la salud siempre debe anteponerse a nuestros arranques deportivos. Ponerse retos está bien, pero siempre que se haga con cabeza y buen asesoramiento. De lo contrario, lo podemos pagar muy caro. “El alto impacto acelera el proceso de oxidación de nuestro organismo, afectando articulaciones y tejidos blandos que empiezan a debilitarse con el paso de los años”.

Taichi

Al tratarse de una práctica moderadamente exigente desde el punto de vista físico, este armonioso arte marcial proveniente de China, es apto para todos los públicos. No obstante, resulta mas beneficioso para los más veteranos. Ya que además de tonificar los músculos con suavidad, cada movimiento nos ayuda a mejorar un sentido que, poco a poco, se va deteriorando al pasar de los años.

El taichi, nos ayuda a estar en un estado de bienestar tanto corporal como mental, en la cual es difícil de estar en otras disciplinas. También nos desbloquea las articulaciones y mejora nuestra salud general.

Rutinas de fuerza

Uno de los grande errores que, quizás, casi todos hemos cometido, es sacrificar los trabajos de fuerza para echar el resto en larguísimas sesiones de ejercicios aeróbico, como lo son las carreras, bicicletas natación etc. De esa forma, pensábamos que lograríamos quemar más grasa y mejorar nuestras resistencia física. Sin embargo, es que con la edad, no sólo sometemos nuestras articulaciones a un desgastes innecesario sino que, al adelgazar y no dedicarles la atención que mereces, los músculos terminan perdiendo poderío.

Según la profesora de Harvard, I-Min Lee, señala que los entrenamiento de fuerzas son Flexiones, dominadas, sentadillas, planchas, mancuernas o bandas elásticas. No obstante, los expertos también recomiendan alternar este tipo de ejercicios con otros que eleven el ritmo cardiaco.

Ejercicios Kegel

“Su realización resulta imprescindible, tanto para hombres como mujeres, para mantener un tono adecuado del suelo pélvico, sostén del útero, la vejiga, el intestino delgado y el recto“, asevera Esther Rodríguez Fernández, quien es fisioterapeuta especializada en ginecología y obstetricia del Centro Médico Diablea, ubicado en Madrid, España.

¿Qué puede pasar si esta zona se debilita? “Tarde o temprano aparecerán patologías como incontinencia urinaria, de gases y descensos viscerales. Por eso, aunque es necesario prestarle una atención más especial en la edad adulta ya que se va deteriorando con el paso de los años y tras los embarazos, es conveniente empezar a tonificarlo desde la infancia como cualquier otro músculo del cuerpo“.

¿Cómo se puede trabajar? “Con contracciones rápidas del suelo pélvico (20 repeticiones dos veces al día). También manteniendo la contracción durante cinco segundos y relajando otros tantos (15 repeticiones dos veces al día”, explicó Fernández.

Natación

Catalogado por los autores de la Newsletter Harvard Healtbeat como “el entrenamiento perfecto”, es otra de las disciplinas escorias por Lee en su quinteto dorado para la salud. La ex nadadora y entrenadora personal Crys Dyaz enumera sus beneficios. “Aúna en una sola actividad todos los beneficios cardiovasculares de correr sin que se produzca ningún tipo de impacto articular y gran parte de los musculares que proporcionan los ejercicios de fuerza además de generar una gran mejoría en la resistencia física en general”.

Fuerza, potencia y flexibilidad es lo que con la práctica de la natación que “aunque repercute especialmente en el cuello, los hombros y la pelvis, implica a la mayoría de los grupos musculares y es un exigente ejercicio físico que ayuda a mantener el corazón y los pulmones saludables”, explica.

No sólo es buena para reducir al máximo el estrés articular gracias a la flotabilidad en el agua, sino que también disminuye el mental, “debido al nivel de concentración que requiere para coordinar la respiración, mantenerse a flote y avanzar en terreno de nadie”.

Caminar

Según los expertos, recomiendan que los principiantes empiecen con sesiones cortas de entre 10 y 15 minutos para ir aumentado paulatinamente en tiempo hasta llegar a la hora. “Además de fácil y barato, soló se necesita un buen calzado para practicarlo, siendo unos de lo ejercicios más saludables que existen por el simple hecho de que es para lo que estamos diseñados”, según explicó María Giner, quien es entrenadora en The Pilares Club.

Las bondades de caminar “además de una forma sencilla de mantenernos en nuestro peso, una hora de caminata permite quemar al menos unas 250 calorías, también es un valioso aliado en la prevención del colesterol, la diabetes o las enfermedades cardiovasculares.

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