Deshacerse de objetos clásicos o muy apreciados se ha convertido en un fenómeno recurrente en los venezolanos, que buscan en esta opción un alivio para solventar su situación económica ante la galopante inflación, o una forma más rápida para conseguir el dinero para salir del país.

Mensajes de venta de filmadoras, relojes clásicos o de marca, gafas, cristalería, colecciones de discos antiguos, entre otras cosas más, se pueden ver en redes sociales o en Mercado Libre Venezuela.

Ese es el caso de Jesús A., un señor de más de 50 años que encontró en Mercado Libre la plataforma perfecta para vender sus objetos más preciados: una colección de relojes de varias marcas que las ha ido adquiriendo a largo de toda su vida.

“No es fácil deshacerse de las cosas que uno colecciona con tanto esfuerzo. Pero la necesidad obliga“, aseguró.

Hasta ahora ha vendido unos seis relojes, algunos de vieja data. Según él, no es fácil encontrar al comprador ideal, pues no todos conocen de relojes o de cosas que tengan un valor histórico.

Este señor se vio obligado a vender parte de su colección porque pretende viajar a los Estados Unidos en las próximas semanas junto a su hija y su nieta.

Él cuenta que tiene todo listo, pero ha tenido que aplazar su viaje desde hace varias semanas debido a que el pasaporte de su nieta no está listo, según le han informado en el Saime. Éste es uno de los miles de casos que atraviesan los venezolanos para sacar su pasaporte

Otro caso es el de Daniel (nombre cambiado), quien desde inicios de este mes ha empezado a deshacerse de sus objetos más queridos como una cámara filmadora JVC, un objeto que, además de tener un valor económico, tiene un valor sentimental.

“Esta fue la primera filmadora que me compré con ahorros. Hoy me toca venderla porque necesito la plata“, contó con resignación.

Este joven universitario no ha podido culminar sus estudios y, debido a la difícil situación económica de su casa, ha optado por migrar. Sin embargo, eso lo ve aún lejano porque lo poco que ha podido vender ha servido para ayudar a su familia.

“Es triste tener que deshacerse de tus cosas”, expresó el joven que ya ha vendido otras cosas como un walk-man viejo y unos casetes.

En los anticuarios también es común ver a personas que llevan antigüedades o cosas a cambio de dinero. Por lo general, quien recibe las cosas en consignación se quedan con una comisión por la venta lograda.

Sin embargo, a veces es difícil vender ciertos objetos porque los dueños exigen mucho dinero por sus cosas.

Ese es el caso de una señora que dejó una lámpara de los años 70 en un anticuario en el este de Caracas. Ella había pretendido que le paguen unos 250 dólares, pero el dueño del local le dijo que por esa lámpara la gente apenas ofrecían 50 o 70 dólares. La señora se llevó de regreso su lámpara.

No todo se vende fácilmente. Y la gente tampoco tiene dinero o ánimo para comprar cosas”, dijo el dueño del anticuario.

En los grupos de WhatsApp de familiares y amigos también se ha vuelto común ver este tipo de ventas. “La gente quiere vender hasta de las luces de navidad por unos cuantos dólares“, contó sorprendida una joven que pidió no ser identificada.

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