Theodore Hill, profesor emérito de matemáticas de la Universidad de Georgia, principal autor de un artículo matemático dedicado a un fenómeno estudiado por primera vez en el siglo XIX por Charles Darwin, y que llamó la Gran Hipótesis de Variabilidad Masculina, denunció que su texto ha sido rechazado por dos revistas que habían aceptado publicarlo debido a una presunta campaña de intimidación por parte de activistas académicos.

¿Por qué la polémica?, Hill resume así su estudio sobre la Gran Hipótesis de Variabilidad Masculina: “hay más idiotas y más genios entre los hombres que entre las mujeres”; y argumenta argumenta que “hay significativamente más hombres que mujeres, por ejemplo, entre premios Nobel, compositores de música y campeones de ajedrez”, aunque también “entre personas sin hogar, víctimas de suicidio y reclusos federales”.

En su estudio, Hill y su coautor Sergei Tabachnikov, profesor de matemáticas en la Universidad Estatal de Pensilvania, se centraron en crear un modelo teórico que explicara esta tendencia.

Los científicos decidieron intentar publicar su trabajo en The Mathematical Intelligencer, en la sección ‘Viewpoint’ (‘Punto de vista’), que, según Hill, “da la bienvenida a artículos sobre temas polémicos”. De hecho, a la editora en jefe de la revista, Marjorie Wikler Senechal, le gustó el borrador, e incluso dijo que estaba “feliz de suscitar controversias” en un correo a Tabachnikov citado por Hill durante unas declaraciones al portal Quillette que reseña RT.

Sin embargo, tan pronto como se publicó una preimpresión del artículo aceptado en su sitio web, los matemáticos comenzaron a tener problemas. Científicas de la organización Mujeres en Matemáticas (WIM) del departamento de Tabachnikov le advirtieron que el documento podría dañar las aspiraciones de jóvenes impresionables y que algunos lectores podrían considerar que los autores utilizan su autoridad en las matemáticas “para apoyar un conjunto de ideas muy controvertido y potencialmente sexista”.

Según descubrió Hill después, la decisión fue tomada después de que Amie Wilkinson, profesora senior de matemáticas de la Universidad de Chicago, escribiera a la revista para quejarse del artículo.

El matemático reconoce que “a lo largo de los años, indudablemente hubo un sesgo y una discriminación considerable contra las mujeres en las áreas de matemáticas y técnica”, por lo que afirma entiende “la importancia de las causas que los activistas de la igualdad de oportunidades y los académicos progresistas están ostensiblemente defendiendo”.

No obstante, Hill advierte que “no se puede permitir que la búsqueda de mayor equidad e igualdad interfiera con el estudio académico desapasionado”. En este sentido, insistió en la necesidad de “rechazar la censura” y abrirse a la discusión “de temas delicados como las diferencias de género y la hipótesis de la variabilidad en particular”.

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