El presidente estadounidense reiteró el apoyo a su candidato para la Corte Suprema, Brett Kavanaugh, antes de la audiencia de la próxima semana ante el Congreso en la que el juez deberá deberá refutar acusaciones de agresión sexual en su contra.

Kavanaugh, un juez conservador elegido por Donald Trump para la Corte Suprema, parecía estar encaminado esta semana para ser confirmado por el Senado, hasta que Christine Blasey Ford, una académica de California, lo acusó de agredirla sexualmente.

Después de que la mujer acusara públicamente a Kavanaugh el fin de semana, Trump reiteró su posición a favor de que la académica y el juez, quien ha negado las acusaciones, declaren ante la Comisión Judicial del Senado, que evalúa la nominación.

En una misiva enviada al comité, los abogados de Ford afirman que “una investigación completa por parte de los agentes de la ley asegurará que hechos y testigos cruciales sean evaluados de forma no partidista, y que el comité esté cabalmente informado antes de cualquier audiencia o tomar cualquier decisión”.

Kavanaugh negó con contundencia las acusaciones de Ford, quien afirma que el magistrado y uno de sus amigos, ambos borrachos, la acorralaron en una habitación e intentaron mantenerla a la fuerza en una cama para tocarla e intentar desvestirla, durante una fiesta en los años 80, cuando ambos eran adolescentes.

Mark Judge, a quien Ford ubicó en el lugar de los hechos como testigo, se negó categóricamente a testificar.

No tengo memoria de este presunto incidente… Nunca vi a Brett actuar de la forma en que describe la Dra. Ford”, dijo Judge en una carta remitida por sus abogados al comité del Senado.

“No tengo más información que ofrecer al comité y no deseo hablar públicamente sobre los incidentes descritos por la Dra. Ford”, agregó.

En tanto, Trump dijo a la prensa en la Casa Blanca que “no creo que el FBI deba involucrarse porque ellos no quieren involucrarse”.

“Me siento tan mal por él  (Kavanaugh). Él no se merece esto“, dijo Trump, que calificó a la oposición demócrata que trajo el tema a la palestra como “pésimos políticos” pero “muy buenos obstruyendo”.

“Él es un hombre muy sobresaliente (…) Lo apoyo totalmente”, agregó el mandatario.

El FBI no quiere involucrarse

El duelo judicial se produce en un contexto en el que Trump busca cargar hacia la derecha a la Corte Suprema, en un clima político electoral de cara a los comicios de medio mandato de noviembre en Estados Unidos.

Una abogada de Ford había dicho previamente que su clienta estaba lista para declarar bajo juramento ante la comisión.

Sin embargo, la cabeza de esa comisión, el senador republicano Chuck Grassley, dijo el martes que la presencia de Ford no estaba confirmada, pues ella habría pedido que el FBI lleve a cabo una “investigación completa” de los hechos antes de que ella testifique con tal de garantizar un proceso imparcial y completo.

El FBI explicó el lunes que estaba al tanto de las acusaciones contra Kavanaugh, pero acotó que no había tomado ninguna acción porque la situación no involucra “ningún crimen federal potencial”.

“El rol del FBI en estos asuntos es proveer de información a los que toman las decisiones”, añadió el organismo.

“No creo que el FBI debería involucrarse porque ellos no quieren involucrarse”, dijo Trump a la prensa en la Casa Blanca.

Los republicanos han rechazado hasta ahora una nueva investigación y parece improbable que acepten posponer la sesión del lunes. La oposición demócrata, por su parte, pidió que comparezcan también otros testigos, incluyendo al otro hombre aludido por la acusación.

Las presiones aumentan

En Estados Unidos, un año después de que estallara el movimiento #MeToo que destapó comportamientos de abuso sexual en todo el mundo, las presiones aumentan.

“Cualquier persona que salga a la luz pública en este momento, para prepararse para testificar ante el Senado estadounidense contra una persona que ha sido nominada para uno de los puestos de más poder del gobierno de Estados Unidos, debe tener una inmensa cuota de valentía“, dijo la senadora demócrata Kamala Harris, miembro de la comisión que revisa el caso.

“La opinión pública estadounidense merece saber sobre la naturaleza de alguien que va a trabajar durante toda su vida en el más alto tribunal de nuestro país”, agregó.

Las acusaciones contra Kavanaugh dejaron a Trump y a los republicanos en una posición compleja, al obligarlos a rechazar las acusaciones sin antagonizar con las votantes mujeres antes de las elecciones.

Ambos bandos se movilizaban este martes para esta batalla épica que se perfila como un ‘deja vu’ de las audiencias en 1991 para la nominación de Clarence Thomas a la Corte Suprema, quien fue acusado de acoso sexual reiterado por Anita Hill, una académica con la cual había trabajado una década antes.

Entonces, los republicanos convirtieron la audiencia en un proceso contra la propia Hill y finalmente Thomas fue confirmado en el cargo.

Con información de Agencias

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