La tormenta tropical “Florence”, que entró el viernes a Estados Unidos siendo huracán, siguió este sábado su paso lento por las Carolinas, en donde lluvias y vientos han dejado al menos ocho muertos y acumulaciones de agua de hasta 76 centímetros de alto, confirmaron autoridades locales.

El gobernador de la norteña Carolina, Roy Cooper, entregó un informe sobre el primer día de la tormenta y confirmó la muerte de cinco personas. “Otros fallecimientos están siendo investigados“, indicó sin detallar el número.

Una madre y su bebé murieron luego de que un árbol cayera sobre su casa. Otro hombre se electrocutó cuando intentaba conectar un generador de energía. Una mujer perdió la vida a causa de un ataque cardíaco, y un hombre cuando salió al revisar a sus perros.

A la cifra de víctimas mortales mencionada por Cooper se sumaron dos muertes confirmadas por la Oficina del Alguacil del condado de Duplin, que en Facebook explicó que fueron consecuncia “de inundaciones repentinas y deslizamientos en carreteras“.

Además, en declaraciones recogidas por la cadena CNN, el vocero de la Oficina del Manejo de Emergencia de esa Carolina, Antonio Diggs, dijo que el primer fallecimiento en ese estado fue el de una mujer de 61 años que chocó con su vehículo contra un árbol tumbado por la tormenta.

“El peligro de inundación es ahora mucho mayor que cuando ‘Florence’ tocó tierra hace 24 horas. Nos enfrentamos a inmensas cantidades de agua y están subiendo al paso de las horas“, advirtió Cooper al informar que casi un millón de personas están sin servicio de luz en el estado.

Asimismo, el gobernador explicó que los equipos de rescate han trabajado intensamente para sacar de zonas afectadas a cientos de personas y aseguró que con la Declaración de Desastre de parte del gobierno federal, “la ayuda incrementará para los miles que siguen atrapados”.

El gobierno estatal emitió una nueva orden de evacuación que se extiende hacia el oeste de Carolina del Norte, sin dejar de lado el peligro al que todavía está expuesta la zona costera.

Por su parte, el Centro Nacional de Huracanes (NHC) con sede en Miami indicó que aunque la velocidad de los vientos sostenidos de “Florence” bajó a 75 kilómetros por hora, la tormenta sigue siendo peligrosa por la lentitud con la que se mueve por Carolina del Norte.

Seis kilómetros por hora es la velocidad actual de translación de la tormenta, suficientemente lento para “que el agua siga entrando desde el mar hacia la costa y la acumulación de lluvia incremente considerablemente”, explicó el director del NHC, Ken Graham.

Tomará mucho tiempo para sacar el agua que se ha acumulado. No es una lluvia normal es una lluvia tropical que trae descargas inmensas de agua”, explicó Graham.

La NHC mantuvo alertas por marejadas ciclónicas (inundaciones costeras) en la costa sureste del país, y excesos de lluvias en Carolina del Norte y algunas partes de sus vecinas Carolina del Sur y Virginia.

Las autoridades de rescate pidieron a los ciudadanos permanecer en sus viviendas hasta ser rescatados debido a la posibilidad de  derrumbes y deslizamientos en varias áreas ya afectadas por inundaciones.

La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) indicó que más de 6.000 miembros de la Guardia Nacional están desplegados en la zona con 43 helicópteros y al menos 1.300 camiones acuáticos para llegar a miles de afectados.

“Florence” fue el quinto y más intenso huracán de la temporada de este año, que arrancó en junio y que tenía una previsión de actividad menor a la del año pasado, que tuvo a los catastróficos “Harvey”, “Irma” y “María”. DPA

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