Antes de la llegada de la reconversión, varios comercios cerraron sus santamarías. Los dueños de negocios en Caracas se encontraban entre la espada y la pared con las medidas anunciadas por el gobierno venezolano como el incremento salarial de 5.900%, que pasó de 30 a 1.800 bolívares soberanos, y del IVA de 12% a 16%.

En muchas zonas de Caracas predomina el silencio y el color gris de las santamarías bajadas. En muchos locales se leen letreros que dicen “En vacaciones” o “Se vende”, otras solo tienen su santamaría abajo, reseña El Nacional.

Hay cosas que uno necesita y que no puedes comprar porque las tiendas están cerradas. Desde el sábado pasado he buscado una caja de plástico para que mi hijo meta los útiles escolares, pero no la consigo porque todo está cerrado. Es una tristeza”, lamentó Marjorie Hernández, cuando salía de una farmacia en la avenida Urdaneta.

En esa cuadra, 8 de 11 comercios tenían las santamarías abajo, entre ellos una zapatería y una mantelería. Al cruzar la calle en dirección a la avenida Fuerzas Armadas hay una tienda de ropa abierta entre una ferretería y una lonchería cerradas.

“Hay comerciantes que no pueden pagar los 1.800 bolívares como es el caso de los que tienen 4 o 5 empleados. Otros tienen temor de que más adelante el gobierno les quite el negocio”, dijo la trabajadora de la tienda de ropa.

Y es que la caída de las ventas en los comercios ha significado un impedimento para cubrir el incremento de salarios y los nuevos impuestos, explicó María Carolina Uzcátegui, presidente de Consecomercio. Para los comerciantes todavía no está claro cómo funcionará el subsidio por 90 días que prometió el gobierno ni en qué términos los otorgan.

“No tenemos claridad si esto es un préstamo, una dádiva o si nos tocará pagar en algún momento ese dinero y en qué condiciones”, apuntó Uzcátegui.

En la plaza Bolívar del centro de Caracas se repite el paisaje de comercios cerrados.

“Ahora la lucha es muchísimo más fuerte. Hay que esforzarse muy pero muy duro para subsistir”, consideró la encargada de una tienda de ropa que está ubicada en la avenida sureste Catedral, donde 5 de 14 comercios estaban cerrados, entre ellos una zapatería.

Para esta vendedora, los comercios cerrados perjudican al resto de locales que todavía funcionan. “Mientras más comercios abran hay más afluencia de clientes”, añadió.

En una de las calles más emblemáticas de ese sector, en La Marrón, 12 de 30 establecimientos se encontraban cerrados este martes.

“Muchos comerciantes se fueron después de que la Sundde los llevó a la quiebra. Cada vez más negocios dejan de operar porque los dueños no quieren perder la inversión que hicieron”, señaló el encargado de una tienda de ropa.

Uzcátegui recordó que una de las principales razones por las que muchos comerciantes decidieron no abrir temporal o definitivamente, es el acoso del gobierno a través de la Sundde.

Las inspecciones han traído como consecuencia la detención de gerentes y propietarios de negocios en todo el país. “Muchos se sienten temerosos de seguir trabajando en estas condiciones”, señaló.

“Esto parece un domingo”, expresó el trabajador de la tienda de ropas. Antes, en este local había seis vendedoras y dos vigilantes. Ahora solo tienen dos empleados y nadie que custodie el negocio.

Incertidumbre

En el este de Caracas también se puede ver el mismo panorama. En la avenida Uslar Pietri de Chacao había 24 comercios cerrados de 65. “Vamos para peor. Nada más hay que pasear por todos estos negocios para verlo. Nadie sabe en realidad qué es lo que va a pasar”, dijo el encargado de una venta de componentes electrónicos.

El vendedor de una ferretería, ubicada en esa misma calle, explicaba que reponer inventario es muy difícil porque “no hay divisas para comprar material”. Y esta es otra de las razones, según Uzcátegui, por la que los comercios han cerrado.

El pasado viernes el gobierno anunció cómo se regirá el nuevo sistema cambiario, que no desmonta realmente el control oficial sobre las divisas.

“Al no permitir una verdadera libertad no se genera la confianza que debería para que los empresarios e inversionistas puedan decidir si este será el nuevo mecanismo a través del cual vamos a hacer la reposición”, señaló.

En condiciones en las que prácticamente no se vende nada, tampoco se sabe cómo reponer el inventario ni cómo mantener al personal. Son muchos los comerciantes que han tomado la decisión de no abrir y otros seguir apostando con cautela y prudencia.

“Todos los venezolanos sentimos que no hay suficiente transparencia en las medidas del gobierno sobre los nuevos anuncios. Las que hasta ahora sí conocemos ampliamente no contribuyen con la recuperación del país, sino todo lo contrario”, aseveró.

Entre el 13 y 15 de septiembre el gobierno venezolano realizará jornadas para supervisar los comercios del país “para que se cumplan y respeten los precios acordados y el abastecimiento”.

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