La crisis en Venezuela ha abarcado para la fecha casi todos los aspectos de la vida diaria de un venezolano, sin importar género, zona geográfica o edad. Esto incluyendo a los más pequeñitos del hogar, los bebés y recién nacidos, quienes se han visto privados de una lactancia de calidad, o de productos alternativos para su alimentación.

Afortunadamente muchas madres han podido cubrir todas las necesidades de sus infantes en base a la leche materna, no obstante, aquellas que por algún motivo no pueden lactar, suelen sufrir grandes niveles de estrés y ansiedad al no poder alimentar a su bebé adecuadamente ante la falta de suplementos.

Viviana Vargas, una venezolana de 30 años de edad, no podía amamantar a su pequeño cuando dio a luz a mediados del año pasado, motivado por el estrés y otros problemas, situación que en su momento, generó que su niño llegase al estado de malnutrición.

En su momento, ella y su esposo comenzaron a buscar fórmula infantil, según lo reseñado por El Nuevo Herald, sin embargo, una lata de fórmula en polvo, que alcanza para una semana como máximo, costaba aproximadamente el doble del salario mínimo mensual en ese momento, lo cual hizo prácticamente imposible su adquisición.

Con el tiempo, pudieron reunir lo suficiente para alimentar al pequeño por unos meses, pero la pareja seguía buscando incansablemente una forma más saludable de alimentar a su bebé sin arruinar el presupuesto que tenían para otros gastos del infante.

Donde ella trabaja como ejecutiva de ventas tenía una hermana con un bebé de 6 meses, que se ofreció como voluntaria para darle a Vargas leche materna, por lo que en los próximos 15 días, el pequeño fue alimentado con leche materna previamente descongelada en pequeñas bolsas plásticas.

Esta técnica se ha vuelto cada vez más popular y frecuente en Venezuela. Aquellas madres que afortunadamente pueden lactar, suelen donar o vender la leche ofreciéndola a aquellas madres que no pueden, una opción más económica y saludable para los pequeños del hogar.

Marianella Herrera Cuenca, socióloga de la Universidad Central de Venezuela, ha escuchado, según lo reseñado por el medio, en sus visitas a hogares pobres y de clase media, sobre redes informales de mujeres que estaban ayudando a otras madres a proporcionarles leche materna a sus hijos cuando no podían comprar suficiente fórmula para bebés.

Un estudio realizado por Herrera Cuenca y otros expertos, halló que casi tres de cada 20 madres reciben ayuda de sus parientes o amigas para alimentar a sus bebés con leche materna.

Asimismo, explicó que el 39% de los niños venezolanos en barrios desfavorecidos, no son amamantados hasta los requeridos seis meses, y muchos son alimentados con el agua con que se cocinó arroz o los espaguetis, o con harina de maíz mezclada con leche de vaca o de cabra, algo que pudiera dejarlos más desnutridos.

“Esos niños tienen deficiencias de tamaño y desarrollan desnutrición crónica. Estamos hablando de al menos 500,000 niños con un déficit crónico al comienzo de sus vidas“, lamentó.

Además de ayudar con la salud de los bebés, los participantes de esta técnica también saben que están ahorrando en las finanzas familiares.

“Donar leche materna es donar vida por gotas. En el caso de Venezuela, es una cuestión de vida o muerte”, dijo Ávila.

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