El aumento de salario propuesto por el gobierno venezolano, en lugar de traer tranquilidad causó preocupación entre las trabajadoras domésticas que, en muchos casos, se han visto obligadas a trabajar menos días o incluso dejar de trabajar, pues sus empleadores no pueden pagar por sus servicios.

Ante esta medida, el empleador de Rosana García, de 28 años, le pidió que vaya dos días a la semana en lugar de cuatro. Eso le genera angustia pues ahora le tocará buscar otra casa para completar los días que se quede sin trabajo.

“Todavía no se cuánto cobrar porque me da miedo que si digo una cifra y no me la acepten, me dejen sin trabajo”, explicó García, madre de cuatro niños.

La trabajadora doméstica además está a la espera de que otra empleadora le confirme si continuará con sus servicios, pues está de viaje. A ella le cobraba el mes pasado, 45 bolívares soberanos (4 millones) “Eso no era nada y ahora menos”, agregó.

Según otra trabajadora doméstica, que pidió no ser identificada, actualmente cobra Bs.S. 80 (8 millones) por el día que trabaja en una oficina en Chacao. Eso es lo que cuesta un kilo de carne, al precio regulado por el gobierno venezolano.

Ella cuenta que, para calcular su cobro, sumó el salario básico y cesta tickets, y los dividió por los días trabajados. Sin embargo; no todas han corrido con la misma suerte.

Gabriela Alvarado, profesora de idiomas, recuerda que hace unos cuatro meses contrataba el servicio de una persona que le ayuda con la limpieza dos veces a la semana.

“Al principio le pagaba 600 mil bolos por día y le daba desayuno y almuerzo, pero a medida que esto empeoraba tuve que pedirle que venga una vez cada 15 días. Hasta que no volvió más”, aseguró.

Y es que la situación se ha vuelto más difícil para las empleadas que dependen de cualquier trabajo, sea en apartamentos y oficinas, para poder subsistir. Y si la paga es muy baja, ellas deciden no volver o buscar algo mejor.

La dueña de un apartamento en el Este de Caracas, que pidió no ser identificada, contó que la persona que trabaja en su casa desde hace varios años decidió seguir con ella durante los cinco días a la semana.

En todo el tiempo que lleva con su empleada le paga un sueldo, le da desayuno y almuerzo y, desde hace un año, le paga el colegio a su nieto que quedó huérfano.

“Le dije que no quería que se fuera, pero que pagarle 1.800 soberanos sería difícil”, explicó. Finalmente acordaron que se le pagaría Bs.S 600 al mes (60 millones), es decir unos 30 soberanos por día trabajado.

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