Con el tiempo la apariencia humana irá evolucionando. Se irá perfeccionando. Según la ciencia, un factor fundamental que afectará nuestro aspecto sería la adaptación de los genes a las nuevas reglas del cambiante medio ambiente, es decir, la selección natural, postulado de la teoría de Darwin.

Especialista señalaron que podría haber una reducción de la mandíbula. “Eso cambiará el aspecto, en algunas personas más y en otras menos, lo que contribuirá a una mayor variabilidad entre los humanos”, precisó Antonio Rosas, profesor e investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC, de Madrid.

“Si nuestro cráneo sigue evolucionando, lo previsible sería que continuase con esa juvenilización en las proporciones craneales, lo que llevaría a una cara más reducida, con órbitas oculares proporcionalmente mayores, un mentón de menores dimensiones y una bóveda craneal más globular y desarrollada. Eso sería lo esperable si continúa un proceso que se conoce como neotenia, que quiere decir alcanzar la adultez reteniendo características juveniles”,  afirmó Paul Palmqvist, de la Universidad de Málaga.

Y es que la cara humana se ha venido transformado de un “rostro más intimidante· a “otro que era conveniente para llevarse bien con los semejantes”, explicó Penny Spikins, de la Universidad de York, refiere El Clarín.

“Nuestros ojos están muy juntos y miran hacia adelante, los arcos dentales humanos son desproporcionadamente pequeños en relación con el resto del cuerpo: tenemos dientes muy chicos. Es decir, las características físicas de nuestra cara son inusuales”, argumentó el genetista Adam Wilkins.

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