Era el cierre del pico más alto de la temporada de huracanes del Océano Atlántico cuando apareció “Irma”, uno de los más devastadores sistemas que han tocado tierra en los últimos tiempos. Estados Unidos y el Caribe sintieron su furia y aunque han pasado 12 meses las consecuencias continúan.

El 10 de septiembre “Irma” tocó el sur de Estados Unidos luego de un destructivo paso por el Caribe en donde provocó inundaciones, deslizamientos y cortes de electricidad. Casi 30 avisos de tornado antes de su llegada fueron más que suficiente para anunciar la catástrofe.

“Sabíamos que ‘Irma’ venía con fuerza. Vientos de más de 290 kilómetros por hora no auguran lo mejor, es la categoría máxima (cinco en las escala Saffir-Simpson)”, dijo a dpa la meteoróloga María Torres al recordar que la temporada de 2017 fue una de las más activas en la última década.

Torres, que trabaja en el Centro Nacional de Huracanes (NHC, por sus siglas en inglés), con sede en Miami, explicó que solo tres huracanes antes de “Irma” han sido igual de intensos en los casi 120 años de vida del organismo de pronóstico climático.

Once días antes “Irma” se había formado cerca de las islas de Cabo Verde, a 600 kilómetros de la costa oeste de Senegal, en África, un lugar que propicia la creación de sistemas climáticos poderosos cada temporada.

El huracán tocó por primera vez tierra el 4 de septiembre en las Islas de Sotavento, muy cerca de Sudamérica, y siguió su recorrido hacia el norte afectando a Barbuda, San Bartolomé, Anguila y las Islas Vírgenes con la máxima categoría. Luego se movió con vientos más suaves por Cuba, las Antillas Francesas, Haití y Puerto Rico.

En la primera semana ya se habían reportado al menos 37 muertos, la mayoría de ellos en las Antillas y Cuba, en donde “Irma” asoló la costa norte durante más de 72 horas arrasando casas, campos anegados y árboles.

Más de 1,7 millones de personas fueron evacuadas por la Defensa Civil y pese a esto, una decena murió por derrumbes y ahogamientos.

En Florida, comenzaron a tener efecto las alertas de evacuación y prevención. “La gente comenzó a buscar agua, alimentos, billetes de avión y gasolina, todo fue un caos”, recordó Mabel Pérez, quien tuvo que resistir el paso de “Irma” por su casa en Miami.

“Las carreteras estaban colapsadas. Solo recuerdo que los avisos del Centro de Huracanes fueron cada vez más seguidos y ahí entendí la magnitud de lo que venía”, agrega la madre de dos niñas que estuvo una semana sin electricidad en las cálidas temperaturas de Florida.

En la península estadounidense murieron 84 personas de entre 18 y 100 años y cientos más perdieron sus propiedades, sobre todo en los cayos, un archipiélago entre el Atlántico y el Golfo de México que quedó destruido.

Yo no pienso irme para ningún lado. Comenzar de nuevo no es fácil a los 75 años“, aseguró Basil Barna en diálogo con el diario local “Miami Herald”. El hombre que lo perdió todo “menos la vida”, vive en Cayo Big Pine, a unos 200 kilómetros al sur de Miami, una de las zonas más golpeadas por “Irma”.

Cerca de 3.000 casas quedaron afectadas a lo largo de los cayos. Techos, escombros y algunos árboles se ven todavía en los terrenos mientras que otros están ocupados por casas rodantes que entregó la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) como parte del auxilio gubernamental.

La FEMA ha asignado más de 242.000 dólares en subsidios de alimento y vivienda en 39 condados del “estado del sol”, en donde casi siete millones de personas fueron evacuadas por “Irma”. Solo las casas que contaban con un seguro han sido reconstruidas e incluso varios hoteles, en una zona mayormente turística, siguen cerrados.

Hacia el norte, en los condados de Miami-Dade y Broward, que también se vieron afectados, “Irma” solo es un mal recuerdo pero las consecuencias ambientales han salido a flote.

Una “marea roja” o Floración Nociva de Algas (FNA), que aparece cada año en las costas del país por un periodo de no más de cuatro meses, ha permanecido en esta ocasión por casi un año provocando la muerte a miles de peces, incluidos delfines, manatíes y tortugas.

“‘Irma’ recorrió toda la longitud de Florida dejando gran cantidad de vegetación muerta en la cuenca que se ha estado descomponiendo y liberando nutrientes por más de 10 meses. Esos nutrientes alimentan este tipo de algas tóxicas”, explicó a dpa el biólogo y profesor de la Universidad estatal, Larry Brand.

DPA

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