La separación de niños de sus padres inmigrantes por parte del Gobierno del presidente de EE.UU., Donald Trump, es “un abuso de poder” que debe ser castigado, señaló José Miguel Vivanco, director para las Américas de Human Rights Watch (HRW).

En una entrevista con Efe en Miami, al margen de un encuentro con la prensa, Vivanco calificó de “indignante” que autoridades políticas “de alto nivel”, desde Trump a su fiscal general, Jeff Sessions, hayan “provocado este problema” como parte de la política de “cero tolerancia” a la inmigración ilegal.

“Es un descaro, es inaceptable, es un abuso de poder que espero alguna vez sea investigado, rectificado y que las autoridades tanto políticas como administrativas sean debidamente castigadas”, manifestó.

Más de 2.500 niños inmigrantes fueron separados esta primavera en la frontera con México y unos 500 están aún detenidos y no han sido reunificados con su parientes, muchos de los cuales fueron deportados.

El Gobierno “jamás debió haber arrancado a esos niños del control de sus padres y detenerlos y enjaularlos, como lo hizo, y detener a sus padres es una  aberración. No hay casos similares en los que se haya cometido un abuso de esta naturaleza”, criticó.

Vivanco recordó que gracias al juicio en una corte en California, interpuesto por la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU), se logró detener estas separaciones.

Señaló que espera que el juez a cargo “se ponga firme y no le siga expandiendo” el plazo de reunificación al Gobierno porque aún se desconoce el paradero de niños y de padres que fueron deportados.

“La única esperanza que tenemos es con las cortes, que los jueces tomen cartas en este asunto. Si no fuera por ellos, el abuso hubiera continuado”, explicó Vivanco.

Lamentó además que no hay a la vista una investigación en el Congreso mientras “el mismo partido de Trump”, el Republicano, sea la mayoría. EFE

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