La extorsión telefónica es uno de los delitos de “mayor auge” en el país, puesto que la finalidad es obtener un pago u objeto de valor a través de las amenazas.

En un seriado de videos publicados por el periodista Javier Ignacio Mayorca, en su cuenta en la red social Instagram, precisó que este delito se ha esparcido durante los últimos 15 años por todos los países americanos.

Algunos expertos consideraron que este tipo de flagelo se originó en las cárceles de México y de El Salvador, puesto que no había control en la comunicación. Posteriormente, se prorrogó a centros de reclusión de Brasil, Colombia, entre otras naciones.

Enfatizó que en Venezuela, esta práctica “fertilizó” y agregó que con el pasar de los años la colectividad ha tenido un aprendizaje que ha servido como “anticuerpo para rechazar y detectar las actividades de estos sujetos“.

Los extorsionadores intentan completar su fechoría con mensajes de voz, texto y videos, así como datos aparentemente muy precisos sobre la vida privada de la víctima.

Algunos de los malhechores dicen integrar bandas delictivas que han sido noticia en Venezuela y el discurso de los extorsionadores se ha pulido para “hacerlo más convincente”.

Muchas personas han sido objeto de llamadas amenazantes, por lo que el comunicador social recomendó: Instalar un grabador de llamadas en el teléfono; mantener la calma y hacer preguntas para conocer si la persona que llama tiene un real conocimiento sobre su vida personal y acudir a los cuerpos de seguridad y denunciar lo que ocurre, así como exigir el acta.

Comments

Comments are closed.