El cardiólogo Carlos Macaya habló sobre la forma en que maltratamos nuestro corazón. “Lo intoxicamos con tabaco, ese 30% de la población que fuma, con colesterol y con la tensión alta. España es el país con más hipertensos después de Japón”, explicó el médico.

Explicó que a finales de los años 50 “los cardiólogos Friedman y Rosenman establecieron el vínculo entre las enfermedades cardiovasculares y las personalidades de lo que llamaron de tipo A, un patrón de comportamiento obsesivo”.

“Son las personas con tendencia a mostrar ambición, competitividad e demasiada implicación laboral, impaciencia, urgencia temporal y actitudes hostiles. Está claro que el estrés deseado, el de quien se propone correr 42 kilómetros y se prepara para ello conscientemente, no tiene nada que ver con el estrés no deseado y que no se puede gestionar. Lo que no es bueno para el corazón es lo que no deseas. Hay que sentirse lo más feliz posible”, revela, al hablar de la salud cardíaca en un artículo reseñado por El Periódico.

Señaló que también preocupa el aumento de la obesidad. “La elevación de la presión arterial no solo afecta al corazón, también al sistema respiratorio, a los riñones y al cerebro. Hipertensión y el trastorno metabólico de la diabetes tipo 2 ambos se relacionan con el sobrepeso y la obesidad, y junto con el colesterol son los principales problemas cardiovasculares, pero los efectos multiorgánicos de la obesidad son un coste social que vale la pena prevenir”, explicó.

Por esto, resalta que los hábitos saludables son clave: alimentación y ejercicio. “Nuestro cuerpo necesita sal, grasas, una proporción adecuada de hidratos de carbono, grasas insaturadas, proteínas como el pescado azul y fruta, sobre todo la fibra de las frutas, comer naranjas y no solo beber su jugo”, señaló.

Para él, mientras más variada sea la alimentación, mejor y recuerda las del médico suizo Paracelso, “el veneno está en la dosis”.

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