Un tribunal de Madrid reanuda este martes el primer juicio por el robo de bebés durante la dictadura franquista (1939-1975), en el que está citado a declarar como acusado un octogenario médico español.

La fiscalía pide 11 años de prisión contra el doctor Eduardo Vela, de 85 años. Está acusado de detención ilegal, suposición de parto, falsedad en documento público y delito de adopción ilegal, por regalar una niña a Inés Pérez, una mujer estéril, en junio de 1969.

El doctor Vela trabajaba por entonces en la madrileña clínica San Ramón, uno de los centros donde se produjo un tráfico de niños que afectó a miles de familias, según las asociaciones que trabajan en la cuestión.

El bebé robado era Inés Madrigal, una mujer que fraudulentamente fue inscrita como hija biológica de Inés Pérez, y que ahora tiene 49 años.

Es la primera demandante que logra llevar a juicio un caso semejante en España, donde entre 2.000 y 3.000 denuncias similares fueron archivadas por falta de pruebas o porque el tribunal consideró que los hechos habían prescrito.

En la primera sesión, el 26 de junio pasado, el doctor Vela dijo ante el tribunal que no recordaba nada, ni siquiera la firma suya que aparecía en el expediente médico. “Eso no es mío”, aseguró.

El exobstetra debía volver a declarar al día siguiente, pero no lo hizo por problemas de salud. La segunda y última sesión tendrá lugar este martes a partir de las 10H00 (08H00 GMT), tras lo cual el caso quedará visto para sentencia, que se conocerá en una fecha indeterminada.

En la sesión de este martes se espera que declaren, además del acusado, seis testigos. Entre ellos está una periodista francesa del canal público France 2, que logró grabar con cámara oculta la confesión del doctor Vela sobre el “regalo” del bebé. Según fuentes del tribunal, se pronunciará por videoconferencia.

Una jurisprudencia inexistente

Enrique Vila Torres, un abogado que ha investigado y escrito abundantemente sobre la cuestión, cree que el juicio “puede ayudar moralmente” a que prosperen otras demandas similares y se sienten en el banquillo los culpables.

“Hay decenas de médicos y de monjas en toda España que son culpables“, y que siguen en vida, explica a AFP.

El problema es que el caso del doctor Vela “no sienta jurisprudencia ni obliga a otros tribunales” a actuar de la misma forma, añade.

Según él, el problema radica en la vaguedad reinante en torno a la prescripción o no de estos crímenes. Y ello porque hasta el momento no ha llegado ningún caso hasta el Tribunal Supremo, que por lo tanto no ha podido sentar jurisprudencia sobre la cuestión de la prescripción.

El escándalo de los bebés robados se hizo público en la prensa española a comienzos de los años 1980.

Los niños eran sustraídos a sus padres tras el nacimiento y declarados muertos, sin que se aportaran pruebas de ello. Luego eran adoptados por parejas estériles, de preferencia cercanas al régimen franquista y a menudo con la complicidad de la Iglesia católica.

Tras la Guerra Civil (1936-1939), el objetivo era castigar por razones ideológicas a los adversarios del nuevo régimen dictatorial.

Pero luego afectó a niños nacidos fuera del matrimonio, o en familias pobres o muy numerosas. Dicho tráfico perduró en democracia, al menos hasta 1987, por razones económicas.

AFP.

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