Existen muchos estudios sobre los efectos de los ritmos circadianos y la nutrición, hasta el punto que se ha desarrollado incluso la noción de una dieta circadiana: según la cual no es tan importante la cantidad de comida ingerida durante el día sino a las horas que se produce.

Los ritmos circadianos son cambios físicos, mentales y conductuales que siguen un ciclo diario, y que responden, principalmente, a la luz y la oscuridad en el ambiente de un organismo. Dormir por la noche y estar despierto durante el día es un claro ejemplo de un ritmo circadiano relacionado con la luz.

Sin embargo, la mayoría de modelos dietéticos adaptan una conducta alimentaria que inciden sobre aspectos como adelantar la cena o espaciar las comidas, los cuales afectarían a nuestro organismo y a su forma de reaccionar a los alimentos.

Generalmente, dichos modelos siguen esta regla: cuanto más tarde comas, peor; y cuanto más cerca estés de la hora de acostarse, peor aún. No obstante, la simple noción general de que las calorías no importan y sí la hora del día carece de suficientes evidencias: la cantidad de comida que ingieres es una variante esencial que no conviene simplificar.

Por ello, nuticionistas quienes fueron entrevistados por el portal web Alimente, advirtieron que si comes más y la dieta no es equilibrada o incluye más grasas y azúcares, sea la hora del día que sea, más riesgo tienes de desarrollar complicaciones, desde ganar peso simplemente a desarrollar obesidad y diabetes tipo 2 en los casos más graves. Lo que sí relacionan diversos estudios científicos es la regulación del cuerpo según las horas solares con el metabolismo de los alimentos y por tanto su incidencia sobre estas enfermedades.

Según estudios, establecen que el respetar de forma natural las horas diurnas con la ingesta de calorías y limitarlas durante la noche, el metabolismo de los alimentos se realiza de forma más eficiente, lo que evita el desarrollo de complicaciones metabólicas.

Experimentos en roedores

Los científicos observaron que al establecer dos grupos de roedores: uno con restricción calórica durante un periodo de 10 horas y otro sin restricción alguna, los últimos ganaron más peso y sufrieron mayores enfermedades metabólicas como la obesidad y la diabetes tipo 2. Es decir, los ratones que solo tuvieron acceso a la comida durante las 10 horas correspondientes al periodo diurno reaccionaron mejor.

La ganancia de peso del otro grupo de ratones se podría explicar por sí sola debido a una mayor abundancia de alimento disponible: más comida, más riesgo.

No obstante, investigadores afirman la eficiencia del organismo durante las horas del día: “El hígado, el páncreas o la microbiota del intestino están más activos por el día, por lo que son más eficientes”.

No solo la alimentación

El último estudio confirma que el no comer durante las primeras 10 horas del día causa alteraciones. Entonces, es importante tomar en cuenta los ritmos circadianos para contar con mejorías considerables en la salud.

En esencia, cualquier afirmación de que la cantidad no importa pero sí la hora del día. Del mismo modo, la cantidad y la calidad de los alimentos que ingerimos importa mucho en nuestra dieta, aunque los estudios científicos apuntalen que el ritmo circadiano es una variable importante.

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