Las mujeres de las FARC tenían prohibido quedar embarazadas o, sino, eran obligadas a abortar o a dar a sus bebés en adopción. Sin embargo, con la firma del acuerdo de paz entre el Gobierno y la guerrilla, las normas quedaron en el pasado y muchas guerrilleras decidieron convertirse en madres.

Las FARC sumistraba inyecciones de contraceptivos para evitar los embarazos, asegurando que “no había espacio para los bebés” en ese lugar.

Ahora, entre la paz, casi días son más las mujeres que dejan las armas para tomar los biberones. El fenómeno fue retratado por la fotógrafa francoespañola Catalina Martín-Chico, quien viajó a Colombia en mayo de 2017 y visitó las zonas de transición donde residen los insurgentes, denominados veredales. Allí pudo comprobar el “baby boom” que viven hoy las ex guerrilleras. Al regresar en la pasada primavera la zona estaba llena de niño. “El paisaje se había transformado totalmente. Las armas habían desaparecido y habían quedado sustituidas por bebés (…) La natalidad es símbolo de paz y de esperanza. Suceda lo que suceda de ahora en adelante, el hecho de que haya niños en sus filas supone que, en cierto modo, ya no hay vuelta atrás”, relató la fotógrafa reseñada por El País.

“Ya no se visten con uniformes, sino con ropa de civil. Han construido pequeños pueblos, han abierto restaurantes y hay iniciativas para desarrollar la agricultura, a la vez que empiezan a usar Internet y las nuevas tecnologías”, describió la fotógrafa.

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