Un dispositivo, descubierto recientemente por científicos de la Universidad de Cambridge y de otros centros como el Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica de Francia, ayudaría en la detección y prevención de ataques epilépticos.

El dispositivo fue implantado en el cerebro de los ratones y, al detectar las primeras señales de ataque de epilepsia, libera un químico cerebral nativo que logró frenar la convulsión en los ratones. Esto también podría aplicarse en otras patologías como los tumores cerebrales y el Parkinson.

El estudio, publicado por la revista Science Advances, representa un avance en el desarrollo de componentes electrónicos flexibles que se conectan bien con el tejido humano, según Redacción Médica.

George Malliaras, profesor de Tecnología en el Departamento de Ingeniería de Cambridge y director de la investigación, señaló que estas “películas delgadas y orgánicas causan un daño mínimo en el cerebro, y sus propiedades eléctricas son adecuadas para este tipo de aplicaciones”.

Los investigadores usaron un neurotransmisor como freno a la fuente de la convulsión, que le indica a las neuronas que “dejen de disparar” para que el ataque cese. El fármaco es administrado a la región afectada del cerebro por una sonda neural con una pequeña bomba de iones y electrodos que controla la actividad neuronal.

Los electrodos detectan la señal neuronal de la convulsión y activa la bomba de iones, creando un campo eléctrico que mueve el fármaco por una membrana de intercambio iónico y sale del dispositivo, un proceso denominado electroforesis. La intensidad del campo eléctrico controla la cantidad de medicamentos.

Según los investigadores, las convulsiones podrían prevenirse con dosis pequeñas de medicamentos, que representan un 1% del total del fármaco cargado en el dispositivo.

Aún faltan algunos años para que el dispositivo esté disponible para los humanos, mientras que se continúan investigando los efectos a largo plazo en ratones.

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