La crisis le ha quitado la risa a los venezolanos y los payasos no se escapan de esta realidad. Este es el caso de Corilino y Remedios, quienes salieron a pie desde Barquisimeto hasta Cúcuta.

Ambos se unieron a un grupo de venezolanos en una dura travesía y llevaron risas a aquellos que huían de su hogar en búsqueda de un mejor futuro. “Jorge Luis Castillo, más conocido como el payaso Corilino, tiene 31 años. Kelvin Yepes, quien en el mundo artístico se hace llamar el payaso Remedios, tiene 34. Ambos se conocieron hace casi una década en las calles de Barquisimeto, estado Lara, una vez que los contrataron para animar las vacaciones de unos niños. Y desde ahí no se separan. Se volvieron almas gemelas. Por esos días trabajaban para un amigo llamado Lecci Torres que tenía una pequeña empresa de payasos llamada La farmacia del humor”, relata Semana.

Lecci emigró a Estados Unidos por lo que los amigos decidieron crear su socidad de entretenimiento, Mundo Divertido, en el que preparaban shows para cumpleaños y colegios, mientras, en su vida privada, cada uno se casó y tuvieron hijos. La empresa se convirtió en un asunto familiar y los hijos de Corilino ya habían incursionado en el mundo de los payasos a los tres años. La empresa prosperó… hasta que llegó la crisis. Se acabaron los contratos para los payasos.

Ante esto, ambos decidieron emigrar en agosto de 2018, dejando a sus familias en su país. El camino no ha sido fácil: en La Parada unos ladrones los despojaron de todo lo que llevaban, incluyendo unos poco dólares que lograron reunir. Por esto tuvieron que vender todo lo que llevaban encima, excepto su maleta de payasos con sus pelucas, maquillajes e implementos.

Intentan reír y, con sus ocurrencias, alegrar a sus compañeros de viaje, huyendo de un país en donde la crisis no da risa.

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