Pasa en Venezuela

Cómo los delincuentes extorsionan desde las cárceles en Venezuela

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Mafias o bandas organizadas que tienen su centro de operaciones en las cárceles del país, han desarrollado diferentes mecanismos para que desde los centros de reclusión, puedan amenazar, robar y extorsionar a ciudadanos que engañados con falsas recompensas, revelan información personal.

“Usted ha sido beneficiado con el programa Mi Casa bien equipada, pero antes de indicarle la dirección para retirar la mercancía debemos corroborar otros datos personales a través del sistema”, narra una mujer que vivió este tipo de extorsión vía telefónica.

En su momento, la víctima, Marinés Aguilar, no sabía lo que pasaba, pues una empleada de servicio residida en la vivienda, cegada por la promoción, respondió y facilitó cierta información personal que no debió otorgar, por lo que poco tiempo después, la casa empezó a recibir llamadas amenazantes en las que exigían dinero a cambio de seguir vivos.

El abogado Fermín Mármol García, aseveró que este delito de extorsión, propio de mafias o bandas organizadas, son lideradas por pranes que ordenan, a través de otros integrantes de la banda que actúan en las calles, ejecutar medidas de presión a personas que son escogidas al azar o grupos familiares estudiados previamente, según lo reseñado por El Nacional.

En el caso de Aguilar, la mujer cuenta que la llamaron a su residencia en reiteradas ocasiones, luego de que la joven de servicio cediera a entregar información de la residencia, en especial el número de teléfono celular de la dueña.

“Como ya tenían toda mi información de trabajo y otros detalles de mi vida laboral, esa persona me amedrentó y amenazó de muerte si no cancelaba los dólares que me estaban solicitando”, relató la víctima.

La mujer decidió cambiar de número celular, sin embargo, las llamadas continuaron en su vivienda, por lo que decidió presentar su caso en las oficinas del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, sede en Santa Mónica, donde le indicaron que no hiciera caso a las amenazas.

“Desconecte el teléfono de su casa por unos días, que esos tipos se van a cansar de llamar”, indicó Aguilar que le recomendaron.

Posteriormente contactó de forma personal a un funcionario del organismo detectivesco, con el fin de ubicar el número del cual la llamaban, lo cual dio como resultado que procedía del penal Uribana, situado en el estado Lara.

“En las cárceles del país debe pagarse semanalmente la causa: una cuota dominguera que varía de monto. Si un recluso no paga, o la deja acumular por un tiempo, el pran le indica que debe buscar las maneras para conseguir el dinero y lo más fácil es la extorsión o en otros casos más concretos: la prostitución de hermanas o parientes cercanas, la venta de drogas en la calle a través de otros familiares”, detalló Mármol García.

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