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España, el “plan B” para los venezolanos que huyen con recursos

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España se ha convertido en el principal destino de los venezolanos que deciden huir del país rumbo a Europa. Además empresarios y rentistas encuentran facilidades para sumarse a la ya asentada inmigración por lazos familiares.

El lento pero constante crecimiento de esta comunidad en España se ha disparado un 58% desde 2014, hasta alcanzar el pasado enero 244.671 personas, según las cifras del INE. Siendo Madrid, la localidad de España que más venezolanos ha recibido con 42.000 venezolanos, un 142% más que hace cuatro años.

Los empresarios y rentistas en una situación económica desahogada, encuentran en España un “plan B”, una posibilidad menos hostil a la hora de conseguir los papeles y más barato para vivir y emprender negocios que los Estados Unidos, reseñó el diario El País.

Alexander Rangel, un abogado estadounidense especialista en inmigración, indicó que España ofrece opciones más accesibles como el visado de residencia no lucrativa. Este permite vivir legalmente durante un año, prorrogable a tres, sin trabajar, acreditando una cuenta bancaria con al menos 26.000 euros y pagando un “seguro médico que es muchísimo barato que en EEUU”. Asimismo, a partir del segundo año de residencia legal, todos los originarios de países iberoamericanos pueden solicitar la nacionalidad española. Con esa premisa, el hombre montó en 2013 una empresa que ha tramitado la llegada a España de “más de 500 familias” venezolanas desde EEUU y también algunas desde Panamá.

Sandra Araujo, de 51 años, decidió marcharse tras el secuestro de uno de sus sobrinos en 2014. Se fue a Miami, adonde ya había mandado a su hija a estudiar y donde tiene tres propiedades de las que vive después de la ruina casi completa del hospital que regenta su familia. Sin embargo, en octubre pasado se trasladó a Madrid porque en Estados Unidos es cada vez más difícil conseguir la residencia y la vida es “cuatro veces más cara que en España”. La mujer insiste en que Madrid le recuerda mucho a la Caracas de “antes del desastre”.

El plan de Sandra, abogada, es precisamente prorrogar un año su residencia no lucrativa (si logra resolver las dificultades para renovar su pasaporte) y solicitar después la nacionalidad. Ahora vive de alquiler, pero pronto se trasladará a la casa que acaba de comprar en el barrio de Salamanca.

Sin embargo, llegar a España requiere un mínimo de recursos. “Para comprar los pasajes de avión con mi sueldo de profesor universitario en Venezuela, necesitaría ahorrar 20 años”, dice el sociólogo Tomás Páez, uno de los impulsores del Observatorio de la Diáspora Venezolana.

“Estos son los que llegan, como se suele decir, con el pasaporte en la boca; vienen sin nada, como mucho 300 euritos para ver cómo salen para adelante”, manifestó el abogado de origen venezolano José Antonio Carrero, residente en España desde 2010.

El hecho de que la mayor concentración de madrileños de origen venezolano (algo más de 3.500) se dé precisamente en ese distrito, el tercero más rico de la capital, da una idea de ese amplio perfil de migrantes acomodados. Pero, si se mira un poco más —en Tetuán o en Puente de Vallecas, con rentas por debajo de la media, también viven 2.456 y 2.300 personas de origen venezolano, respectivamente—, se puede ver una enorme heterogeneidad de situaciones, por mucho que todas tengan un punto en común: llegar a España requiere un mínimo de recursos. “Para comprar los pasajes de avión con mi sueldo de profesor universitario en Venezuela, necesitaría ahorrar 20 años”, dice el sociólogo Tomás Páez, uno de los impulsores del Observatorio de la Diáspora Venezolana. Pero algunos los consiguen gracias a las remesas que les mandan los que les precedieron y otros gastan hasta el último céntimo que consiguen reunir.

“Yo no sé que haré, pero le aseguro que el futuro de mis padres se queda en España”, dice Andrea Urizarbarrena, una joven de 25 años que está a punto de acabar la carrera de Ciencias Políticas en la Complutense.

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