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Así funcionan las mafias: lo que deben pagar los marroquíes para saltar la valla a España

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Las vallas de Ceuta y Melilla son unas estructuras ubicadas por el gobierno español en la frontera con Marruecos, que intentan impedir el paso de los inmigrantes ilegales a España. Pese a que se trata de una estructura intrincada, tremendamente difícil de superar, muchas personas hacen el intento de sobrepasarla.

En torno a lo que se ha dado en conocer como “Los saltos a las vallas de Ceuta y Melilla” se han configurado mafias. Bandas delincuenciales se han organizado para cobrar una suma de 200 dírhams marroquíes (equivalente a poco más de 18 euros) a cada persona que quiera intentar saltar la valla, según la información obtenida por el diario El País a través de un informe confidencial de la Guardia Civil de España. La información fue revelada por un trabajo de El País.

En el documento confidencial se detalla que una vez que el migrante ha realizado el pago, pasa a formar parte de un grupo bajo la protección de las mafias. Dentro de la organización se exige el cumplimiento de unas reglas, que de ser violadas imponen un castigo.

Se trata de organizaciones jerárquicas en las que, incluso se cuenta con una figura interna de presidente, un primer ministro y varios oficiales.  Estos “lideres” recaudan el dinero e imponen los castigos, entre los que se encuentra el de no tener permiso de saltar la valla en el siguiente intento del grupo.

Por su parte, los migrantes que no pagan el monto exigido son excluidos del grupo, advirtiendoles que no contaran con la “protección” de la banda. Además, deben vivir fuera del grupo y no se les permite participar en el asalto grupal a la valla, por lo que deben intentarlo por su propia cuenta.

 

El asalto a la valla

La organización mafiosa es la que toma la decisión respecto al día, la hora y el punto de la frontera en el que se intentará el asalto a la valla. Para ello, previamente se envían “exploradores” que forman parte de la organización, con la finalidad de que inspeccionen el área para saber las medidas de seguridad tomadas tanto por las autoridades españolas como marroquíes. Estos exploradores marcan los puntos que consideren “más vulnerables” y los que están “muy protegidos”.

Con base en esa información, se decide el momento y el sitio para la acometida, excluyendo a los heridos y a los castigados. A los que sí pueden participar se les quitan los teléfonos hasta que estén cerca de la valla. Debido a que los asaltos a la valla tienden a hacerse de noche para evitar ser vistos, en algunas ocasiones los guías de la organización usan chalecos reflectantes.

Llegado al punto de la valla, los “oficiales” dan las instrucciones al grupo de migrantes de cómo intimidar a los policías, para lo cual se lanzan piedras, palos, cal viva, ácido y excrementos. Si en el intento se fracasa, tendrán un periodo de un mes para participar en una nueva acometida y lograr pasar. Si pasado el mes todavía no han cruzado la frontera deben volver a pagar los 200 dírhams o serán expulsados del grupo.

 

 

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