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Un suicidio: otra teoría de la misteriosa desaparición del vuelo MH370 de Malaysia Airlines

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El 8 de marzo de 2014, el planeta entero se conmocionó por la desaparición del vuelo 370 de Malaysia Airlines (MH370) operado por un Boeing 777-200E, en el que viajaban 227 pasajeros más 12 tripulantes.

El tristemente célebre vuelo 370 realizó su despegue desde Kuala Lumpur con destino a Beijing, China, pero a unos 39 minutos después del despegue, se cortó la comunicación y desapareció del radar, cuando sobrevolaba el mar entre Malasia y Vietnam.

A más de 4 años del siniestro, sin que se haya esclarecido oficialmente lo que ocurrió, se publicó un libro en el que un canadiense experto en investigaciones de accidentes de aviación llamado Larry Vance asegura saber lo que sucedió.

De acuerdo con lo que reseña El Mundo, ya en 2016 este investigador había declarado que conocía la verdad sobre lo que aconteció con el vuelo 370, en el programa de televisión australiano ’60 Minutes Australia’.

Pasados 2 años, Vance reafirma su postura sobre lo que sucedió con el vuelo trágico de Malaysia Airline y publicó un libro explicando en detalle las evidencias y los razonamientos que lo llevaron a su conclusión, al que denominó “MH370: Mistery Solved” (MH370: Misterio resuelto).

Vance se interesó por este caso cuando Airbus Military lo invitó a dictar unas clases, en las que se tomaba como ejemplo el vuelo MH370. En las clases notó que sus observaciones eras distintas a las versiones oficiales.

Para la realización del libro no solo utilizó sus propias pesquizas, sino que contó con la colaboración de otro investigador, Terry Heaslip, y Elaine Summers, ingeniera en mantenimiento de aeronaves, todos con amplia experiencia.

Último informe oficial

El 30 de julio de este año se presentó un informe sobre el vuelo 370. Sin embargo, el mismo no esclarece de manera definitiva lo sucedido.

El malasio Kok Soo Chon, ex director general del departamento de Aviación Civil de Malasia, fue el encargado de presentar el informe ante la prensa malaya y señaló que el avión cambió de rumbo manualmente. Sin embargo, no se tienen pruebas que permitan saber por qué. Lo que sí es cierto es que los expertos creen que avión se estrelló en el océano Índico, cuando se quedó sin combustibles, después de haber volado en piloto automático por varias horas.

Así mismo, se analizaron restos de avión encontrados en Reunión, Mozambique, Sudáfrica y la isla de Pemba. Como resultado de las averiguaciones se determinó que tres de los fragmentos pertenecen al Boeing 700-200E; otros 7 “casi con seguridad” lo son, y otras 8 piezas lo son “son alta probabilidad”.

Además, se rastrearon 120.000 kilómetros cuadrados en el área que los investigadores consideraban había más probabilidades de encontrar evidencias, pero no se halló nada.

Con este informe, los familiares de las víctimas han quedado indignadas , ya que según lo que denuncian, en realidad no se les dijo nada nuevo que les permitiera conocer lo que realmente sucedió.

 

La teoría de Vance

Frente al informe oficial presentado en julio que no presenta una conclusión final sobre el siniestro, el investigador Larry Vance mantiene su postura de saber exactamente lo que pasó.

La teoría de Vance es que, en síntesis,  Zaharie Ahmad Shah, el piloto del Boing 777-200E, planificó todo. Para el investigador las conclusiones son claras, las cuales basa en pruebas que, según afirma “los investigadores oficiales han dejado de lado”.

El canadiense aclara que ha basado su investigación en evidencias físicas, especialmente en las tres piezas recuperadas que se han confirmado por autoridades oficiales como pertenecientes al Boeing de Malaysia Airlines.

Para Vance, las pistas que ofrece el análisis de los fragmentos apunta en una única dirección: el factor humano. Cree que una desaparición de esa magnitud y con esas características debió tratarse de un plan ideado por el piloto como un suicidio colectivo. “No se trata de un accidente. Es un acto criminal”, recalca.

En los reportes oficiales se ha descartado la hipótesis de la intencionalidad del piloto y del copiloto, con base en “la normalidad de sus comportamientos”. No obstante, para el experto canadiense, las pruebas confirman lo contrario.
Larry Vance está convencido de que Shah estuvo en el control de la aeronave hasta aterrizarla en el océano Índico de manera controlada e intencional.

Las pruebas

Las pesquisas de Vance concuerdan con los hallazgos oficiales hasta el punto en que el avión se pierde del radar y realiza un desvío intencional de la ruta.

El experto basa su conclusión en que las piezas mantienen las curvaturas normales, no están deformadas ni aplanadas, ni tienen abolladuras, según lo que explica El Mundo.

Los hechos cronológicamente ocurrieron así, de acuerdo con la teoría de Vance:

A dos minutos del último mensaje, el piloto giró a la derecha y, en seguida, hizo un giro brusco a la izquierda, dirección opuesta al trayecto establecido. En el mismo momento apagó el trasponedor que indica la posición del avión, y segundos más tarde apagó el ACARS (Sistema de direccionamiento e informes de comunicaciones de aeronaves”. Si se hubiesen apagado ambos a la vez, sería indicativo de un problema de carácter técnico, pero al no haber ocurrido así, revela que el piloto los apagó deliberadamente, según la opinión experta de Vance.

El investigador canadiense no ha podido determinar lo que hizo Shah con los miembros de la tripulación y los pasajeros. Sin embargo, cree que el piloto se las arregló de alguna forma para dejar al copiloto fuera de la cabina de vuelo y, momentos después, provocó una descompresión del avión, por lo que las mascarillas cayeron del techo ofreciendo a pasajeros y tripulantes tan solo 20 minutos de oxígeno, manteniéndose él mismo fuera de peligro con una reserva de oxígeno.

Consecuentemente, el piloto direccionó hacia el sur del océano Índico hasta aterrizar el avión, intentando que el aparato se hundiera sin dejar rastro alguno, lo que salió mal, pues, sí quedaron algunos rastros del avión, además de que el ACARS emitió pings vía satélites que fueron captados por radares militares.

Vance enfatiza que la versión oficial -que indica que el avión voló en piloto automático hasta que se acabó el combustible y luego se precipitó al mar a gran velocidad- no puede ser cierta, ya que hubiesen quedado millones de piezas y no solo unas pocas.

Esa conclusión la saca basándose en su participación en la investigación del accidente de Swissair, en el que el avión cayó en picada al mar y el aparato se desintegró en millones de piezas, todas más pequeñas que el tamaño de una mano.

 

El flaperon y dos flap

Las tres piezas que han sido confirmadas, sin lugar a dudas, como pertenecientes al Boeing 777-200E son un flaperón y un flap del ala derecha, y otro flap del ala izquierda. Estas partes se utilizan en el despegue y en el aterrizaje.

Examinando las imágenes de estas partes, el experto determinó que “Estaban totalmente desplegadas” cuando tocaron el agua; esa es la posición que adoptan cuando se va a proceder con el aterrizaje, lo que explica el buen estado de sus curvaturas normales.

Vance declara que ni el flaperón ni los flaps tienen daños que concuerden con una caída a gran velocidad, pues, no están deformados, ni aplanados, ni presentan abolladuras. El único deterioro visible es producto de la acción de la presión del agua cuando el aparato entró en contacto con ella y fueron arrancados de un solo tajo.

Según lo que explicó el investigador a El Mundo, estas partes se encontraban completamente extendidas, lo cual no se puede ejecutar si el avión se encuentra sin combustible. Por lo tanto, alguien en la cabina debió disponerlo así.

 

Simulador de vuelo de Shah

Finalmente, Larry Vance no incluyó en su libro una posible pista, debido a que no pudo corroborarla pero, supuestamente, los registros del simulador de vuelo en la computadora de Shah muestran una ruta similar a que tomó el vuelo MH370.

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