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Iraníes reaccionan al restablecimiento de las sanciones: “Me están destruyendo mi vida”

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Muchos iraníes culpan a su propio gobierno del restablecimiento de las sanciones de Estados Unidos, pero también temen que pueda ser el “último clavo en el ataúd” para la maltrecha economía del país.

A pesar de días de protestas y huelgas en todo Irán, este martes se vislumbraba un clima más tranquilo a medida que volvían las sanciones, aunque eso no dice mucho sobre la profundidad del desespero, especialmente entre los sectores más pobres de la sociedad.

“Siento que me están destruyendo mi vida. La situación económica ahora significa que la clase trabajadora tiene que morir”, dijo Ali Paphi, un obrero de la construcción.

“Las sanciones ya están afectando gravemente la vida de las personas. No puedo permitirme comprar alimentos, pagar el alquiler… A nadie le importan los trabajadores”, lamentó.

Gran parte del daño se produjo en las semanas previas al retorno de las sanciones, una vez que la retórica agresiva del presidente estadounidense Donald Trump espantó a los inversores y provocó el desplome de la moneda local, el rial.

Esto se sumó a los problemas de una corrupción profundamente arraigada, a un sistema bancario caótico y al desempleo desenfrenado tras décadas de mala administración.

“Los precios han aumentado desde hace tres o cuatro meses y todo lo que necesitamos es ahora más caro, incluso antes de que se impusieran las sanciones”, lamentó Yasaman, un fotógrafo de 31 años en Teherán.

Como muchas personas en la capital, Yasaman cree que los líderes políticos iraníes se verán obligados a volver a la mesa de negociación, como dijo Trump.

“Espero que pase algún día. La mayoría cree que al final los políticos tendrán que ‘tragarse el veneno'”, dijo Yasaman.

Así se refirió a una expresión ampliamente usada en Irán en estos días, utilizada por el líder revolucionario iraní Ruhollah Jomeini, quien dijo que firmar una tregua para poner fin a la brutal guerra de ocho años con Irak en 1988 era como beber “una taza de veneno”.

La mayoría de los iraníes han roto con la histórica hostilidad de Estados Unidos, con la que han vivido durante cuatro décadas, y su ira va dirigida principalmente contra sus propios líderes.

“Los precios están subiendo nuevamente, pero la razón es la corrupción del gobierno, no las sanciones de Estados Unidos”, dijo Ali, un decorador de 35 años.

Como muchos, cree que el presidente Hasan Rohani es impotente para mejorar las cosas.

Rohani “no puede resolver los problemas. Se ha demostrado varias veces que él no es el que toma decisiones en este país. Nuestros problemas son nuestros representantes y el sistema, agregó.

Los iraníes más ricos y educados también han perdido la esperanza, pero tienen la opción de irse del país, aunque sea una decisión dolorosa.

Sogand, un joven iraní-estadounidense, llegó a Irán por primera vez hace cinco años y disfrutó del alivio de las tensiones internacionales que acompañaron el acuerdo nuclear de 2015.

Pero en los últimos meses está preocupado porque tiene doble nacionalidad y muchas personas con dos pasaportes han sido arrestadas por espionaje, por lo que decidió que ya era hora de irse.

“Me siento avergonzado por abandonar a mis colegas durante esta crisis económica. Me siento culpable frente a mis amigos por tener los recursos para irme tan rápido”, dijo.

Pero “la inestabilidad económica y la eliminación de todas y cada una de las perspectivas financieras en este país fue el último clavo en el ataúd”, concluyó. AFP

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