Pasa en Venezuela

Los problemas que aquejan a la parroquia 23 de Enero al oeste de Caracas

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La reconocida parroquia del oeste de Caracas, El 23 de Enero, que en su momento se llamaba “Unidad Residencial 2 de Diciembre, muestra ahora, luego de 60 años de fundada, una cara no grata para la historia que esta emblemática zona representa para los capitalinos, y para los que allí residen.

Un trabajo especial realizado por el periodista Jesús Herrera para el diario El Universal, señala que el urbanismo se encuentra en estado de desidia, tras ser azotadas por la delincuencia, el constante tráfico de drogas, el precario suministro de agua, fallas en el tendido eléctrico, zonas repletas de basuras y otros temas que, según cifras del trabajo, aquejan a más de 77 mil personas de la parroquia distribuidas en Monte Piedad, Sierra Maestra, El Mirador, La Cañada, zona F, E, la zona Central y diversos barrios que forman parte del populoso sitio caraqueño.

Ante los problemas que sufren los vecinos, el escrito resalta que los residentes apuntan a que esto es responsabilidad de la Alcaldía de Caracas y del Gobierno nacional en sí, puesto que no se han avocado a mejorar las condiciones de la parroquia, dejando en el olvido a los lugareños que no pueden expresarse por miedo a ser perseguidos por los grupos armados.

La delincuencia es el principal tema que tiene a sus vecinos con dolores de cabeza. Mariné Sayago cuenta que ha visto muchas veces como les quitan la vida a las personas en la calle Cristo Rey, detrás del bloque donde reside, puesto que es una vía muy sola. Normalmente, explica, dejan los cadáveres en el basurero, e incluso, hay momentos donde dejan animales calcinados. “Esto es una locura, ya uno no sabe qué esperar. Es una completa desidia”, lamentó, reseña el medio antes mencionado.

Otra preocupación para los habitantes son las drogas y el gran movimiento que se evidencia en la mayoría de los bloques y específicamente en el barrio que se encuentra al lado del bloque 45 en el Mirador, y es El Pueblito, donde se conoce que es la cuna de muchos delincuentes  y antisociales del urbanismo.

Luis Campero, vecino de esa zona, explica que muchas personas llegan a ese lugar a comprar drogas, “a cualquier hora del día y de manera libre”, pero no solo allí, también al bloque 22. Cuenta que ha visto a los “dealers” (proveedores) bajar de las escaleras de esos bloques con “rollos” de crack y que políticos, abogados, profesionales y demás personas han llegado a comprar la droga.

Esto solo son pequeños temas que aquejan a los ciudadanos que hacen vida en referido sitio, sin contar con la grave situación que refleja el suministro de agua potable, la electricidad que falla por un día entero y por la basura que tiene arropada a la gran parte de los bloques, siendo esto un riesgo para la salud por la contaminación que esto implica.

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