Pasa en Venezuela

La delincuencia se apodera de la Escuela de Comunicación Social de la UCV

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La inseguridad y la delincuencia llegaron a la Escuela de Comunicación Sociales de la Universidad Central de Venezuela, donde en un mes y medio se registraron seis robos del cableado que surtía de iluminación a este edificio.

Profesores, estudiantes y personal administrativo se han valido así de la luz natural que entra a través de las ventanas, para poder realizar las actividades académicas que no requieren de electricidad.

El secretario general del movimiento estudiantil GeneraciónECS, Pedro Reyes, sostuvo que para los ladrones es fácil hurtar los cables porque estos se encuentran en taquillas de la parte externa del edificio aislado de la Facultad de Ciencias de Humanidades y Educación.

“Los robos empezaron en los balcones, los ladrones subían y se llevaban los cables de allí. Luego se llevaron el cableado de las tomas eléctricas principales, que son externas y de fácil acceso para todo el mundo”, declaró Reyes a El Nacional.

Ante la problemática, la Escuela de Nutrición prestó algunos de sus cables para iluminar algunos salones. Explican que para restablecer el servicio eléctrico es necesaria una gran suma de dinero, imposible de costear para la universidad, por lo que solicitan el apoyo económico del Viceministerio para la Gestión y Educación Universitaria, que manifestó su interés por solventar la situación.

Deserción

“La ECS está presentando muchísimas carencias a nivel académico. En principio por el éxodo de profesores que tenemos en todas las universidades del país, en especial en las públicas, donde los sueldos son bastante bajos. Ya sabemos que al menos tres o cuatro profesores más van se van a ir apenas termine este semestre”, sostuvo Reyes.

Agregó que algunos profesores han llegado a acuerdos con sus alumnos para impartir las clases a través de videollamadas y entragar los trabajos vía correo, por las complicaciones que representa asistir hasta el campus académico debido a las fallas en el sector transporte tanto terrestre como subterráneo.

Reyes destacó que la Escuela ha registrado una disminución en su matrícula que pasó de tener 1.000 estudiantes a 700, de los que solo asisten regularmente unos 500. “Hay mayor deserción estudiantil cada vez que se inscribe un nuevo semestre. En la inscripción del primer semestre de 2018 hubo una deserción aproximada de 30%, en especial en los primeros cuatro períodos de estudio”, agregó.

Sumado a ello, aseguró que se ha popularizado la modalidad de presentar el trabajo especial de grado por videollamada, porque los tesistas debieron salir del país antes de ese momento.

“Lo que está pasando es bastante triste. Es deprimente, no tenemos agua ni luz. Estamos a la espera de saber si vamos a tener semestre en septiembre y nos da miedo dejar la escuela sola en vacaciones, porque quizá cuando volvamos no queda lo poco que hay”, dijo Yohennys Briceño, estudiante de sexto semestre.

Por su parte, el Centro de Estudiantes de la ECS utiliza el incentivo motivacional, con la organización de charlas en las que participan periodistas nacionales reconocidos con el fin de estimular al estudiante a que no abandone la carrera.

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