Pasa en Venezuela

El calvario de viajar en el muy deteriorado Metro de Caracas

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En Caracas, salir temprano ya no se equipara a llegar puntual a sus destinos. El colapsado metro impide tal responsabilidad, incluso para los usuarios que están de primero en las filas a la espera del vagón.

Este viernes, el vagón que parte desde Las Adjuntas se demoró aproximadamente una hora en arrancar. “Deben abordar el tren hasta su máxima capacidad”, decía reiteradamente el operador del subterráneo, reveló una crónica de Caraota Digital.

Las personas a la espera de la salida del tren se las ingeniaron con abanicos improvisados para refrescarse del calor. El aire se condensaba cada vez más con la entrada de personas al subterráneo, ésto, aunado con el funcionamiento a medias del servicio de alumbrado.

El transporte cerró sus puertas y el arranque del transporte ferroviario causó una sensación de alivio.

El viaje se hizo extenuante, con repetitivas paradas, frenazos forzosos e inesperado. En medio del caótico clima, rasgos de solidaridad se hicieron notar en algunas personas. En la estación Mamera, una señora no dudó en usar una desgastada carpeta roja tamaño carta para ventilar a una bebé que dormía en los brazos de su madre y cuyo sudor era reflejo del martirio que significa movilizarse en el metro.

Conjuntamente a esta acción, una mujer embarazada tuvo que desalojar el tren porque se encontraba pálida y con visibles síntomas de tensión baja.

Las luces poco a poco iban perdiendo brillo. La espera en cada estación parecía interminable. La zozobra se apoderaba de la gente, con el deseo de que el subterráneo continuara su marcha sin más contratiempos.

En la estación La Yaguara, el vagón quedó totalmente a oscuras, así siguió hasta La Paz, donde un operador pidió que desalojaran el lugar.

“Desalojen este vagón, por favor”, indicó el trabajador del metro.

El funcionario, ante el enojo de los usuarios, argumentó que el desalojo respondía a la falta de aire. “Ninguno tiene aire, si es por eso”, refutó una señora mientras se echaba aire con un abanico.

Otro hombre preocupado exclamó “¡Ahora para irse en otro metro! Voy a llegar tarde al trabajo”

Contradictorio al nombre La Paz que tiene dicha estación, se formó un alboroto. Algunos usuarios se negaban a dejar el andén, lo que obligó a los operadores a pedir ayuda de la Guardia Nacional (GNB) para despejar el sitio. Después del bullicio, las personas, indignadas, decidieron salir del vagón.

Así es la travesía de viajar en los vagones del Metro de Caracas. El mal servicio obliga a las personas a llegar con demora a sus trabajos, casas o cualquier destino.

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