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Por qué se cayó la cumbre entre Donald Trump y Kim Jong-un

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Iba a ser una cumbre histórica: el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, reunidos en Singapur.

Un hito fruto del deshielo entre las dos coreas que, iniciado en los pasados Juegos Olímpicos de Invierno, había hecho creer en la posibilidad de llevar la paz a la península coreana.

Trump y Kim iban a encontrarse para hablar de desnucleraización tras meses de insultos y amenazas.

Como muestras de su buena fe, Pyongyang había liberado a principios de mes a tres ciudadanos estadounidenses y además este jueves aparentemente destruyó el centro de pruebas nucleares en Punggye-ri, entre otras señales.

Incluso, tras viajar a China, Kim y su homólogo surcoreano, Moon Jae-in, celebraron el viernes 27 de abril la histórica cumbre en la que se comprometieron a trabajar hacia una “completa desnuclearización” de la península.

El siguiente gran paso en el proceso debía ser la reunión entre Trump y Kim, que se había acordado celebrar en Singapur el 12 de junio.

Pero en medio del ambiente de optimismo y buenas palabras, la situación se torció, regresó la tensión y ahora no sólo la cumbre fue cancelada por Trump sino que parece haber vuelto la retórica de la amenaza militar.

¿Cómo se pudo haber pasado de un extremo a otro tan rápido?

1. El primer desencuentro

El primer tropiezo del deshielo se produjo el 6 de mayo cuando Corea del Norte lanzó una nueva advertencia contra Estados Unidos.

Un vocero de la Cancillería norcoreana consideró que Washington estaba “provocando” a Pyongyang al sugerir que las sanciones contra el país no serán retiradas hasta que abandone sus armas nucleares.

Luego Trump insistió en que mantendrá las sanciones y la presión sobre Pyongyang, al tiempo que sugirió que esas medidas fueron la causa del cambio de actitud de Corea del Norte.

El portavoz norcoreano subrayó que Washington “no debería malinterpretar como debilidad” la voluntad pacifista expresada por Pyongyang, y advirtió que “no sería propicio” continuar con su “presión y amenazas militares”.

2. Los ejercicios militares

Estados Unidos y Corea del Sur llevaron a cabo ejercicios militares conjuntos el 11 de mayo en los que se movilizaron al menos 100 aviones incluidos ocho cazas de sigilo F-22, y cazas F-15K y F-16.

Estas maniobras irritaron profundamente al gobierno norcoreano.

Pyongyang decidió cancelar abruptamente las conversaciones de alto nivel con sus pares surcoreanos.
Eso pese a que Moon ins

3. El desarme según el modelo libio

La primera vez que desde Corea del Norte se advirtió específicamente que la cumbre con Trump estaba en peligro fue tras unas declaraciones del asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, John Bolton.

Bolton, recién incorporado a la Casa Blanca, sugirió que Corea del Norte seguiría el modelo de desarme nuclear de Libia.

Aunque después matizó la declaración diciendo “no tiene que ser igual a Libia, pero tiene que ser algo concreto y tangible”, sus palabras tampoco pasaron desapercibidas en Pyongyang.

No hay que olvidar que ocho años después de renunciar a su incipiente programa nuclear, una rebelión popular y la intervención de la aviación de varias potencias extranjeras terminó con el régimen de Muamar Gadafi.

Kim Kye-gwan, viceministro de Relaciones Exteriores norcoreano, según KCNA, repudió los dichos de Bolton.

“Funcionarios de alto rango de la Casa Blanca y el Departamento de Estado, incluido John Bolton, están soltando afirmaciones de un llamado modelo de desnuclearización de Libia: ‘desnuclearización completa, verificable e irreversible’, ‘total desmantelamiento de armas nucleares, misiles, armas bioquímicas, etc”, dijo

“Esta no es expresión de una intención de abordar el problema a través del diálogo”, añadió.

“No podemos esconder nuestro sentimiento de repugnancia hacia él”, dijo Kim Kye-gwan.

John Bolton, el hombre que enfureció a Corea del Norte

Más sobre Libia

Al igual que el consejero de seguridad, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, advirtió a Corea del Norte que podría terminar como Libia si no llegaba a un acuerdo nuclear con Washington.

Pence reiteró esa amenaza en una entrevista en la cadena de televisión Fox News.

Choe Son-hui, una alta funcionaria del gobierno de Corea del Norte, desestimó como “estúpidas” las declaraciones del vicepresidente.
En la agencia KCNA, Choe dijo que Pence había hecho “declaraciones desenfrenadas e insolentes”.

“Como una persona involucrada en asuntos de EE.UU., no puedo reprimir mi sorpresa ante semejante ignorancia y declaraciones estúpidas que emanan de la boca del vicepresidente de EE.UU.”.

Y advirtió: “Que EE.UU. se siente con nosotros en una sala de reuniones o nos encare en un enfrentamiento nuclear mutuo depende completamente de la decisión y el comportamiento de EE.UU.”.

La cancelación

La dura respuesta a Pence fue respondida desde la Casa Blanca con la cancelación de la cumbre, comunicada con una carta abierta a Kim.

“La cumbre de Singapur, para el bien de ambas partes, pero en detrimento del mundo, no tendrá lugar”, afirmó Trump en la carta.

Poco después de publicar la carta en que se descartaba la celebración del encuentro entre ambos líderes, Trump dijo que el Pentágono y países aliados se alistan por si Corea del Norte opta por cometer algún “acto tonto”.

Lamentablemente, me vio obligado a cancelar la reunión de la Cumbre en Singapur con Kim Jong-un, dice el tuit de Trump junto a la carta.

No obstante el presidente dijo estar esperando por Kim Jong-un para entablar un proceso de diálogo.

“Ojalá que cosas positivas pasen respecto al futuro de Corea del Norte”, dijo Trump.

“Pero si no, estamos más preparados que nunca antes”, advirtió.

BBC Mundo

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