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Las historias de algunas de las víctimas del accidente aéreo en Cuba

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El pasado viernes ocurrió en La Habana, Cuba, un trágico accidente donde un avión en el que viajaban 113 personas, impactó contra una zona rural en las afueras de la ciudad.

De los tres únicos sobrevivientes, ya se ha reportado el deceso de dos víctimas. Entre ellos, un joven que estaba a punto de cumplir 22 años apenas dos días después del incidente, según reseña El Nuevo Herald.

Daniel Terrero

Trabajaba en el sector turístico y vivía en las inmediaciones del aeropuerto internacional de La Habana, cerca del lugar donde ocurrió el suceso. Su madre cuenta que escuchó la explosión, pero lo que no imaginaba es que en ese mismo avión, viajaba su hijo.

El domingo, día de su cumpleaños, sus padres fueron hasta el Instituto de Medicina Legal donde los expertos trabajaban en la identificación de los cuerpos.

“Estamos aquí hoy para que, aunque sea de consuelo, nos entreguen el cuerpecito de él, para… por su cumpleaños, poder estar con él”, dijo Maidi Charchabal, su madre.

Rosa Savala

Una mujer de 48 años que padecía de cáncer y viajaba a Cuba constantemente con el único objetivo de conseguir una vacuna fabricada a base de veneno de escorpión, desarrollada por los médicos cubanos, para tratar su enfermedad.

Trabajadora administrativa de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, en México, dejó huérfanos a tres jóvenes de entre 17 y 26 años de edad.

“Con las ganas de vivir que tenía, ella experimentó prácticamente con todo (para combatir el cáncer). Durante casi 20 años le funcionó, la verdad que le permitió sacar a sus hijos adelante y verlos avanzar bastante en la vida porque están estudiando y todo”, expresó Alberto Savala, su hermano.

La tripulación

Integrada por seis mexicanos, era liderada por el capitán Jorge Luis Núñez, casado, amante de su profesión y con una hija ya adulta.

Ana Marlén Covarrubias, que trabajó durante siete años con él en la compañía mexicana Global Air, lo consideraba un amigo muy cercano.

“Fue una experiencia padrísima (maravillosa) volar con él. Era un hombre alegre, siempre estaba contento”, declaró Covarrubias.

También cercana a Miguel Ángel Arreola, copiloto de la nave, lo describió como una persona que le gustaba cocinar e invitar a sus amigos a comer sushi. “Era un buen anfitrión”, sostuvo.

Pastores evangélicos

Un grupo de diez matrimonios evangélicos también iba en el vuelo. Regresaban a sus casas luego de una conferencia nacional.

“Eran hombres y mujeres fieles a Dios, a su familia, a su prójimo y a su gente”, aseguró Leonel López, líder de la Iglesia del Nazareno, donde acudían los 20 religiosos.

Asimismo, señaló que antes de ir al aeropuerto tenían una actitud bastante alegre, cantaban y oraban.

Jubilados argentinos

Una pareja de jubilados, naturales de Argentina, habían planeado un viaje de ensueño a la isla caribeña para unas vacaciones.

Oscar Almarás de 63 años de edad y Dora Cifuentes, provenían de Mar de Plata, una ciudad de playa al sur de Buenos Aires.

“Eran excelentes personas y hace poco tiempo nos vinieron a visitar al sur”, recordó Andrés Cifuentes, sobrino de la pareja.

Emily Sánchez

Otra de las sobrevivientes al accidente que falleció tras dos agonizantes días de estado crítico, aunque estaba consciente y podía hablar.

“Ella sabe que estoy aquí, que su hijo está aquí; pidió agüita”, dijo Esther de la O, su madre. Emily había estado de vacaciones en La Habana.

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