Pasa en Venezuela

5 críticas que desarman al Gobierno de Maduro

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En una columna publicada hoy en “La Voz de Galicia”, José Julio Fernández destaca 5 aspectos del gobierno de Maduro.

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El caso de Venezuela sirve a los profesores de Derecho Público y de Ciencia Política para ejemplificar ante el alumnado diversas situaciones, todas ellas negativas. Yo mismo acudo a él en mis clases de manera más habitual de lo que querría.

[mks_dropcap style=”letter” size=”30″ bg_color=”#ffffff” txt_color=”#000000″]1[/mks_dropcap] Venezuela sirve de ejemplo para mostrar el uso partidista y excluyente del poder por parte de las autoridades públicas, cuando deberían responder al dictado del interés general. Nada más lejos de la realidad, al estar presididas tales autoridades por la realización de unos postulados chavistas que tienen su propia lógica destructiva alejada de la citada noción de interés general. Esta situación es propia de regímenes autoritarios y dictaduras.

[mks_dropcap style=”letter” size=”30″ bg_color=”#ffffff” txt_color=”#000000″]2[/mks_dropcap]  También sirve de ejemplo para explicar la utilización fraudulenta de mecanismos técnicos de Derecho Constitucional. Así, mientras la democracia representativa le interesaba al régimen las trabas se aplicaban al control de los candidatos. Ello fue haciéndose cada vez más intenso con la evolución temporal. Supervisar el cumplimiento de condiciones por parte de los candidatos es una exigencia de seguridad jurídica. Pero aplicar esos requisitos de forma desproporcionada, manipulando datos y sin tutela judicial efectiva que permita revertir las prohibiciones de concurrir a las urnas, es otro mecanismo de los sistemas autoritarios. Si no se garantiza el pluralismo de partidos y candidatos no existe verdadera democracia.

¡Pero aún hay más! Cuando, a pesar de las trabas y filtros, el Parlamento que representaba la susodicha democracia representativa cayó en manos de la oposición, el hilarante chavismo se inventó la alternativa para desactivarlo. Crear una asamblea diferente, una suerte de trasunto de la democracia orgánica franquista (sí, sí), para incluir solo a los grupos y simpatizantes chavistas, excluyendo de un plumazo a los partidos. Por imaginación que no sea bajo la paranoia del populismo.

[mks_dropcap style=”letter” size=”30″ bg_color=”#ffffff” txt_color=”#000000″]3[/mks_dropcap] Venezuela se ha convertido en un lugar donde no existe la división de poderes, por lo que no es posible realizar un control del poder, que es lo esencial en la democracia. Más elementos de autoritarismo, este indiscutible. El yugo de servilismo que padece el Poder Judicial es público y notorio. O figuras como el Defensor del Pueblo o el ministerio público (fiscalía).

[mks_dropcap style=”letter” size=”30″ bg_color=”#ffffff” txt_color=”#000000″]4[/mks_dropcap] El poder público venezolano funciona como un agente criminal. Usa los recursos de seguridad públicos para reprimir a los disidentes (a los que llega a disparar y torturar), al tiempo que apoya a los paramilitares afines para tratar de extender el control y el miedo.

[mks_dropcap style=”letter” size=”30″ bg_color=”#ffffff” txt_color=”#000000″]5[/mks_dropcap] Perfecto ejemplo también de cómo un país con problemas internos construye una narrativa agresiva con terceros para tratar de compensar esa situación. Estados Unidos, Colombia o España se convirtieron en objetivo de agresiones oficiales, verbales y por escrito, en canales diplomáticos o en la televisión, con el consiguiente deterioro de las relaciones internacionales. Ello igualmente perjudica a sus nacionales.

Y lo peor para el final: los prebostes del chavismo se lo creen. Es decir, se consideran ungidos por el sistema (o por la naturaleza) para llevar a la práctica, a toda costa, su ideología, y que eso es lo positivo para Venezuela. Pues sí, no puedo dejar de pensar que percibir de manera tan distorsionada la realidad es un supuesto de esquizofrenia.
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