Pasa en Venezuela

Las curiosas historias tras los nombres de las esquinas de Caracas

0

Si se compara con otras ciudades de los países de la región más o menos con los mismos años de historia, poco hay que envidiarle al pequeño valle de Caracas. Lleno de habitantes hostiles, un terrible tráfico, delincuencia, acumulación de basura, personas sin hogar, y pare de contar, la capital venezolana tiene mucho en que trabajar.

Pero si algo no se puede negar es lo autóctono de los nombres de sus esquinas, cada una con una historia más curiosa que la anterior, todas ellas son punto de referencia para cualquier buen caraqueño que conozca las calles de su ciudad.

Estas son algunas de las historias tras los peculiares nombres, reseñadas por RT.

EL MUERTO

Bautizada así en la época de la Guerra Federal, entre 1859 y 1863. Se dice que los enfrentamientos entre guerrillas eran comunes en el lugar.

Estas calles eran recorridas por los camilleros al final de la tarde para recoger los cuerpos de los caídos. Presuntamente, un día mientras levantaban uno de ellos se le escuchó decir: “No me lleven a enterrar, que todavía estoy vivo”.

Desde ese día, todo el que pasaba por la esquina decía: “Ahí estaba el vivo muerto”.

ZAMURO

A pesar de los deseos de Arístides Rojas, cronista de Caracas, de cambiar los nombres de las esquinas por unos menos extravagantes, sus deseos no se cumplieron.

En el caso de la esquina Zamuro, fue la primera nombrada con un apodo popular, en este lugar estaba ubicada la carnicería “El Zamuro” y el dueño del comercio anunciaba a voz en grito su horario de venta matinal.

“Al ampliarse la ciudad en los tiempos lejanos de la colonia, las esquinas llevaron nombres de santos, luego estos fueron suplantados por los de los héroes de la independencia. Y a medida que las calles se fueron alargando y que surgieron nuevas esquinas, éstas fueron bautizadas por el pueblo de manera anónima, y cuyas historias se pierden con el tiempo”, dice Carmen Clemente en su libro Las Esquinas de Caracas.

PELE EL OJO A PELIGRO

Los caraqueños tienen su peculiar forma de indicar direcciones. En vez de señalar el nombre de la calle, expresan la ubicación de un punto específico diciendo que se encuentra entre una esquina con otra.

Pele el ojo a Peligro, ubicada en La Candelaria, se cree que fueron bautizadas con estos nombres debido a una banda de ladrones que operaba en el lugar. Antes de llegar a Peligro, un bodeguero nombró Pele el Ojo a modo de advertencia.

EL CHORRO

Ubicada en La Hoyada, se cree que una fuente de agua desembocaba en este punto y era aprovechada por los terratenientes del lugar.

Sin embargo, hay una segunda versión la cual dice que allí se reunían dos hermanos españoles que se oponían a la independencia. En esos encuentros conspiradores, los hermanos adquirieron fama por vender una popular guarapita a base de piña y papelón.

Por temor a que las personas entraran a su casa y descubrieran sus discusiones anti-independentistas, diseñaron un cántaro giratorio que les permitía vender la bebida desde adentro, con una alcancía dispuesta para el pago con unas monedas. Era así el chorro de la esquina.

Comments

Leave a reply

Your email address will not be published.