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Las interrogantes del caso de los estudiantes mexicanos

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Las investigaciones realizadas por la Fiscalía en el caso de los tres estudiantes de cine presuntamente asesinados y diluidos en ácido, ocurrido en México, continúan y al parecer los resultados han arrojado aún más confusiones.

En el crimen suscitado el pasado 19 de marzo, los implicados habrían confesado a las autoridades su participación en el crimen. Sin embargo, las distintas “irregularidades” y la brutalidad de las circunstancias en que fueron explicados los hechos han hecho dudar a los familiares de las víctimas de que realmente hayan sido asesinados.

EL LUGAR DEL CRIMEN

De acuerdo con las avances en la investigación, todo inicia en el lugar donde presuntamente ocurrió el crimen, que resultó ser una finca propiedad de Diego Gabriel Mejía, miembro de una organización delictiva que había sido detenido años atrás pero estaba por salir en libertad.

Mejía figuraba como un importante rival del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), grupo al que se le atribuye la responsabilidad de la muerte de los tres jóvenes estudiantes.

“Sin saberlo, los estudiantes estuvieron en un lugar de grave riesgo”, declaró en cierto momento el fiscal del estado, Raúl Sánchez.

El motivo por el cual los estudiantes habrían sido asesinados, sería porque uno de ellos fue confundido por el CJNG con su rival, Diego Gabriel Mejía.

¿CÓMO LLEGARON A LA FINCA?

Al ser estudiantes del séptimo arte, Jesús Daniel Díaz García, Marco Francisco García Ávalos y José Salomón Aceces Gastelum se disponían a filmar una película de terror en la mencionada finca.

De acuerdo con la prensa mexicana, la tía de José Salomón, identificada como Edna Judith Aceves, habría asegurado ser la dueña de la propiedad, aunque posteriormente se confirmara que el legítimo dueño era Diego Gabriel Mejía.

Asimismo, Edna Aceves resultó estar implicada en el presunto delito de lenocinio, como mediadora de trabajadoras sexuales, a través de una red de “estéticas” que ofrecían “masajes para hombres”.

¿QUÉ DICE LA FAMILIA?

“Si quisieron cerrar la página, abrieron más ese libro, porque si de algo sirvió la desaparición de los muchachos es para que el pueblo no les tenga miedo como gobierno”, dijo Ramón García, padre de Marco Francisco.

Según los familiares, en la finca no se encontraron restos de ADN de ninguno de los muchachos, por lo que resulta imposible comprobar la teoría de la Fiscalía.

Otro alegato, es la información suministrada por el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses, que indica que no quedaron líquidos ni residuos en los barriles donde habrían sido diluidos los cuerpos.

Ramón García considera este hecho como altamente sospechoso, pues “el ácido transforma la materia, pero no la destruye”.

Si desea leer la nota completa publicada por RT, haga click aquí.

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