Pasa en Venezuela

La odisea de los niños que viven en Venezuela y estudian en Cúcuta

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“Yo quisiera un bus de mi casa al colegio, no caminaría tanto ni me dolerían los pies”, dice Valery, tiene tan solo 10 años y estudia quinto grado de primaria, pero para ello debe caminar cuatro horas diarias entre su casa y el colegio donde ve clases.

Valery es venezolana y estudia en otro país, Colombia, junto a otros 900 niños que viven en Llano de Jorge, ubicado en la ciudad de San Antonio del Táchira.

Al igual que sus compañeros venezolanos que estudian en el colegio público La Frontera, en la zona fronteriza de Cúcuta, Valery dejó su colegio en Venezuela por la falta de personal docente en estos planteles.

“A veces por el cansancio no me dan ganas de poder estudiar, pero yo sé que tengo que seguir estudiando y luchar por un porvenir”, explica Xavier, cursante del séptimo año de bachillerato y estudiante hasta el año pasado en San Antonio del Táchira, para un especial de Noticias Caracol.

El joven se levanta todos los días a las 4:00 am y recorre las dos horas de camino que separan su hogar de la casa de estudio. En el trayecto, debe atravesar los 315 metros del Puente Internacional Simón Bolívar, una zona peligrosa controlada por bandas criminales, paramilitares y miembros del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Su madre costea como puede los gastos de Xavier, que en ocasiones siente deseos de abandonar los estudios por su cansancio propio y el sacrificio de su madre, que realiza varias actividades para “rebuscarse” vendiendo maquillaje y hasta haciendo peinados.

Además, en casa no se acaban los problemas pues los servicios de agua y luz son deficientes, en ocasiones no cuentan con el suministro eléctrico desde las 6:00 de la mañana hasta las 6:00 de la tarde, por lo que Xavier debe hacer sus tareas a la luz de una vela.

SIN BENEFICIOS

Los niños venezolanos que diariamente cruzan la frontera para poder ir a clases, llegan sin ánimos, cansados y sin merienda.

Cuenta Xavier, que ha llegado a pasar hasta 10 horas sin comer, a pesar de que en el colegio, los niños colombianos reciben almuerzos y meriendas, los venezolanos son excluidos de este beneficio, puesto que el gobierno colombiano solo les permite estudiar.

“No me corresponde porque esa comida tiene prioridad”, dice Xavier.

El transporte escolar es otro beneficio con el que no cuentan estos jóvenes, mientras que el gobierno nacional no se ha manifestado ante esta situación.

Ángela Sánchez, madre de Valery, comenta el duro recorrido que deben realizar caminando, ella y sus hijas, para poder llegar al colegio, y se dirigió al presidente de Colombia, invitándolo a que “se ponga la mano en el corazón” y les provea del transporte escolar.

“Por un día me gustaría que hiciera la caminata que yo hago y se dieran cuenta todo lo que tienen que pasar esos niños”, expresó.

1 comment

  1. Tengo entendido q el hicieron colombiano les está permitiendo a los hermanos venezolanos, salud y educación gratuita, cualquiera q no lo crea q se acerque a cualquier colegio y haga la prueba; tenemos orden de la Dra Doris ANGARITA y del Sr alcalde permitir el acceso a estos jóvenes, sin problema alguna; también he visto el transporte colombiano en el territorio venezolano recogiéndola y dejándolos en las puertas del colegio y viciversa. Esa es la realidad

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