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Otra víctima de “La Manada” rompe el silencio

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Distintas manifestaciones en la calle y mensajes en las redes sociales se han generado luego de la sentencia que condenó este jueves a cinco hombres a nueve años de prisión por abuso sexual continuado al entender que los abusos se produjeron sin el consentimiento de la joven, pero no se dio uso de la violencia ni intimidación, condiciones para que se considerara agresión sexual (violación), según la ley española.

Y es precisamente otra joven ha roto su silencio al relatar la supuesta agresión sexual que sufrió en mayo de 2016 por parte de cuatro integrantes de este grupo.

Todo pasó dentro de un carro, con ella dormida, quizás drogada, la toquetearon, la besaron y se grabaron. Este caso fue en Pozoblanco (Córdoba) el 1 de mayo de hace dos años.

En el interior del vehículo aparecen el militar Alfonso Jesús Cabezuelo Entrena, el guardia civil Antonio Manuel Guerrero, que es el que conduce, José Ángel Prenda y Jesús Escudero. De los que están en prisión sólo falta Ángel Boza, que en esta ocasión no viajó hasta tierras cordobesas.

En el video, que dura 46 segundos, se observa en el asiento trasero a una joven de 21 años en estado de inconsciencia, sentada entre Cabezuelo y Escudero, quienes le tocan los senos y la besan sin que ella haga muestra alguna de acompañamiento.

“Si sales viva, dicen que ibas drogada o que tú te lo has buscado. O que tienes la culpa por ser simpática y que ellos han confudido las cosas. Parece como que si no hay violencia evidente, no existe violación”, dijo al mostrarse “indignada” como mujer con el sentido del fallo.

El material audiovisual fue encontrado por la Policía de Pamplona tras detener a los cinco amigos sevillanos el 7 de julio de 2016. Al analizar sus teléfonos, vieron que habían distribuido dos meses antes unas imágenes en las que aparecía otra joven. Inmediatamente, los agentes se pusieron en contacto con la víctima, quien hasta ese momento no había denunciado porque sus recuerdos de aquella noche eran muy vagos.

La denunciante sospecha que sus presuntos abusadores la drogaron, pero es consciente de que le será casi imposible demostrarlo ante el juez porque, al no denunciar en su fecha, no se le practicó ninguna prueba que determinase la existencia de trazas de medicamentos o de estupefacientes en su organismo.

Sin embargo, en declaraciones ofrecidas al diario El Español, la joven aseguró que no va a parar hasta que se haga justicia: “Voy a llegar hasta el final con el juicio (…) No quiero hundir a nadie, pero sí que se haga Justicia”.

Asimismo, apuntó que dio a conocer el hecho no solo para tratar de demostrar que abusaron de ella, sino también para intentar ayudar a la víctima de San Fermín y hacer ver a la sociedad que no era la primera vez que ‘la Manada’ actuaba de esa forma.

“Me encantaría que ella esté bien y que sepa que no está sola. Yo siempre quise ayudarla, aunque fuera indirectamente”, expresó.

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