Pasa en Venezuela

El Mundo retrata el drama de la escasez de medicamentos

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El diario español El Mundo retrató el drama de la escasez de medicamentos en Venezuela con una crónica titulada “Obligados a tratarse con medicamentos para perros”. En la nota explican como enfermos llegan a tiendas de mascotas para preguntar por medicamentos para tratarse, ante la escasez. “Lamentablemente, ante la desesperación, no te queda otra alternativa”, comentó un transplatado de riñón que preguntó por una medicina en un veterinario.

A continuación el artículo completo publicado por el medio español:

Es una mañana aparentemente tranquila en Caricuao, una de las 22 parroquias del Distrito Capital venezolano. Los negocios del sector permanecen vacíos la mayor parte del tiempo. El sueldo de los caraqueños, al igual que el del resto de sus conciudadanos, no permite hacer casi ninguna compra. En el centro veterinario de una de las urbanizaciones del sector ya están acostumbrados a que sus clientes hayan dejado de visitarlos: mantener a las mascotas ya no está entre las prioridades de muchos.

Sin embargo, esa mañana, reciben cuatro visitas que se han vuelto habituales. Todos hacen la misma pregunta: «¿Tiene Prednisona?»; y todos reciben la misma respuesta: «No». Un hombre que se encontraba a la espera de que atendieran a su perro no aguanta más la curiosidad. -¿Por qué preguntan tanto por ese medicamento? -Mira, yo soy trasplantado de riñón y nosotros tomamos como medicamento base Prednisona, y si el seguro social no te lo está dando, tú tienes que buscarlo -le responde otro hombre, quien pagaba por una bolsa de comida canina.-Y, ¿un humano lo puede tomar?-Lamentablemente, ante la desesperación, no te queda otra alternativa.Quien responde es Gerber Ribero, de 46 años. Es uno de los 3.500 trasplantados que sobreviven en el país sudamericano, según estimaciones de la Asociación Amigos Trasplantados de Venezuela (ATV). Y, junto a ellos, es parte de los 300.000 pacientes venezolanos con enfermedades crónicas, cuyas vidas están en jaque por el desabastecimiento de fármacos.

Un día fue a un centro veterinario con su hijo en la búsqueda de un tratamiento para su mascota. Tenían Prednisona de 10 miligramos. No lo pensó y la compró

Hace 18 años, cuando el fallecido Hugo Chávez comenzaba a gobernar en el país, recibió el riñón de su hermana viva. «¡Todo lo que conlleva hacer el trasplante! ¡Todo lo que cuesta! Es una lástima y es doloroso que las personas pierdan sus órganos por no tener medicinas», cuenta a Crónica. Ribero se refiere a los 67 rechazos de órganos que contabiliza la ATV en lo que va de año. En todo 2017 fueron 12, advierte Francisco Valencia, fundador de la ATV y director de la Coalición de Organizaciones por el Derecho a la Salud y la Vida (Codevida). Y arroja un dato más escalofriante: en menos de cuatro meses han muerto tres trasplantados, la misma cantidad de difuntos que contabilizaron en todo el año anterior. El presidente de la Federación Farmacéutica de Venezuela (Fefarven), Freddy Ceballos, asegura que la escasez de medicinas de alto coste –entre las que se ubica la Prednisona y otras que deben consumir los trasplantados- ya supera el 90%. «Los inventarios están prácticamente en cero», agrega.

De allí que comprende que el consumo del fármaco de uso veterinario se haya vuelto habitual en el país, desde 2015. «Gracias a eso se han salvado varios órganos», insiste. Sin embargo, esa única alternativa que tienen quienes deben tomar la Prednisona está dejando de existir. En las clínicas veterinarias y agropecuarias del interior del país ya es difícil conseguir el medicamento. Lo mismo sucede en algunos de los establecimientos de este tipo de la capital. La red social Twitter se ha convertido en una vitrina de la creciente desesperación. Con la etiqueta de «servicio público», solicitan el medicamento en distintas dosis. Muchos de ellos lo hacen «con urgencia». Hay quienes les responden con datos de centros veterinarios y farmacias privadas donde podrían conseguirla, aunque a precios elevados. La Prednisona es un fármaco corticosteroide. En el caso de los receptores de trasplante, el medicamento ayuda a inhibir el sistema inmunitario, para prevenir y tratar el rechazo de un órgano.

Sin embargo, también puede ser usado en tratamientos específicos para enfermedades autoinmunitarias e inflamatorias, problemas del oído y enfermedades del riñón. En el caso de los animales, se utiliza principalmente para tratar alergias. Hay quienes lo tienen y lo ofrecen en donación. Otros cobran por él. Por un blíster de Prednisona de 10 milogramos, en Caracas, piden 500.000 bolívares (más de los 392.646 del salario mínimo actual). Dependiendo del tratamiento, las diez pastillas durarán más o menos.

El riesgo era mi vida. No podía correr ese riesgo

A Larry Zambrano, de 45 años y trasplantado de riñón desde hace tres años y tres meses, el blíster le duraría sólo seis días. Eso le duró el que buscó en la ciudad centro occidental de Barquisimeto, a casi 400 kilómetros de Caracas, donde vive. «Al primer año del trasplante yo estuve con todas las medicinas regularmente. Luego (el suministro por parte del Instituto Venezolano del Seguro Social, IVSS) fue intermitente, podía durar dos meses sin recibirla, después tres meses. Ahorita hace un año y dos meses que no las recibo», asegura. Las consecuencias han sido casi fatales para él: ha tenido tres rechazos del órgano. Un día fue a un centro veterinario con su hijo en la búsqueda de un tratamiento para su mascota. Tenían Prednisona de 10 miligramos. No lo pensó y la compró, aunque estaba costosa. Luego consultó con sus doctores. La respuesta fue la misma que dan casi todos los galenos con este tema: «Es la situación país. ¿Qué vamos a hacer?».

Sin embargo, le advirtieron que si llegaba a tener alguna reacción diferente a la que tenía con el consumo del medicamento para humanos, se los comunicara inmediatamente. «El riesgo era mi vida. No podía correr ese riesgo», cuenta Zambrano, quien en tres meses no ha tenido reacciones adversas. Nelys Monsalve, de 62 años, no ha tenido la misma suerte. «He tenido mucha picazón en la piel, me pega, me cansa, lo siento en las rodillas. Últimamente he andado con los pies hinchados», cuenta, quien desde hace cinco meses toma Prednisona de uso veterinario.

Continúa porque sabe que sin ella no sobrevivirá. Ha tomado Prednisona todos los días desde que recibió el riñón de un cadáver, hace 20 años. Es jubilada y se dedica al activismo. «Si no lucho por mi vida, ¿quién va a luchar?», dice. De allí que esta semana decidiera viajar a la capital desde Maracay, donde vive, en uno de los cinco autobuses que llegaron desde distintas partes del país hasta la Plaza Caracas, en el centro de la ciudad. Junto a Zambrano, Ribero, Valencia y decenas de trasplantados más, protestó frente a la sede del Ministerio para la Salud.

Su pancarta resumía la plegaria de todos: «Basta de promesas. Trasplantados queremos vivir». Los manifestantes exigieron la presencia del ministro Luis López. «¡Que baje!», gritaban, al referirse a quien también preside el IVSS. No dio la cara, pero sí pudieron dejarle una carta. «Solicitamos activar de manera inmediata todas las medidas necesarias para permitir la regularización de entrada al país de los medicamentos inmunosupresores, que permitan a todas las personas que requieran, sin exclusión alguna, continuar con sus tratamientos», decía el documento. Steven T. Mnuchin, Secretario del Tesoro, señaló esta semana que el presidente Nicolás Maduro «continúa negando las ofertas de ayuda humanitaria internacional».Monsalve no quiere correr con la misma suerte que aquella amiga que parecía estar muy bien y que, de la noche a la mañana, tuvo un rechazo de órgano y murió.

Por eso consume el medicamento de uso veterinario. Por eso, también, lo consume vencido desde hace dos años. Y por eso, aunque le duela, acepta los tratamientos que dejaron aquellos que han perdido la vida en el intento por sobrevivir en la Venezuela de la carestía, y no lo lograron.

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